Archivo de la categoría: HOJAS SECAS DE OTOÑO

El día que renuncié a la multinacional

El día que renuncié a la multinacional…

no me faltaban resultados.
Me faltaba verdad.

Desde afuera, todo cerraba.
Desde adentro, no.

Y durante meses hice lo que hace la mayoría:

Intenté ajustar el entorno para no tocarme a mí.

Que el equipo.
Que la presión.
Que el momento.

Hasta que entendí algo que me incomodó de verdad:

No estaba atrapado en un trabajo.
Estaba atrapado en la versión de mí que lo sostenía.

Y eso cambia todo.

Porque cuando lo ves… ya no podés mirar para otro lado.

Ahí entendés por qué es tan fácil intentar cambiar a otros:

Porque cambiarte a vos implica perder algo.

Seguridad.
Reconocimiento.
La identidad que te trajo hasta acá.

Y sin darte cuenta… empezás a negociar con tu propia incomodidad.

Te decís que después.
Que no es el momento.
Que ya hiciste mucho.

Pero la verdad es más simple… y más incómoda:

Estás sosteniendo una vida que ya no te representa.

Y mientras tanto…

seguís empujando al mundo para que encaje en una versión tuya que ya quedó chica.

Eso no es liderazgo.

Es resistencia.

Ahora, si realmente querés salir de ahí, no empieces por motivarte.

Empezá por esto:

Decí la verdad que venís evitando.
Tomá la decisión que ya sabés.
Soltá lo que ya no sos.

No es más complejo.

Es más incómodo.

Si esto te hace ruido… no lo ignores.

Ahí es.

Frase recursiva:

No estás estancado. Estás siendo leal a una versión tuya que ya no existe.

Jorge Inda

Nadie te lo dice, pero crecer tiene un precio

Nadie te lo dice,
pero crecer tiene un precio.

Y no es el esfuerzo.
No es el tiempo.
No es el miedo.

Es la soledad.

Porque cuando empezás a evolucionar,

incomodás.

Incomodás a quienes te querían predecible.
A quienes necesitaban que no cambies demasiado.
A quienes se sentían tranquilos
mientras vos jugabas en pequeño.

Entonces aparecen las frases:

“Estás distinto.”
“Antes no eras así.”
“Cambiaste.”

Y tienen razón.

Cambiaste.

Porque seguir siendo el mismo
cuando tu vida te pide expansión,

no es lealtad.

Es autoabandono.

Pero lo verdaderamente incómodo es esto:

Muchos no extrañan a tu “vieja versión”.

Extrañan la versión tuya
que no los confrontaba con su propia mediocridad.

La versión que no les recordaba
sus sueños postergados,
sus excusas elegantes,
sus miedos maquillados de lógica.

Crecer rompe vínculos.

No porque te volviste arrogante.

Sino porque dejaste de encoger tu luz
para que otros no se sientan incómodos en la sombra.

Y ahí entendés algo que lo cambia todo:

No estás perdiendo personas.

Estás perdiendo compatibilidad
con vidas que ya no son tu destino.

Evolucionar no siempre se siente bien.

Pero quedarse pequeño
siempre termina doliendo más.

Si esto te incomodó, perfecto.
La expansión nunca fue cómoda.

Jorge Inda

Reina de mi corazón

Reina de mi corazón

Nos enseñaron a esperar flores,

mensajes a medianoche,

promesas envueltas en rojo

y corazones de escaparate.

Nos dijeron que el amor

llegaba de la mano de otro,

que alguien debía elegirnos

para sentirnos suficientes.

Y así crecimos,

midiendo nuestro valor

por la forma en la que nos miraban,

por cuánto nos deseaban,

por si éramos “la elegida”.

Pero el amor romántico,

ese que hoy se celebra a gritos,

a veces hace demasiado ruido

para escuchar lo esencial.

Porque mientras buscamos ser amadas,

olvidamos mirarnos con ternura.

Mientras esperamos que nos cuiden,

nos abandonamos en silencio.

Hoy, en San Valentín,

no celebro promesas ajenas.

Celebro la lealtad que me debo.

El abrazo que no postergo.

La voz que ya no callo.

Celebro haber aprendido

que no necesito un trono compartido

para sentirme reina.

Porque el amor más valiente

no pide permiso,

no mendiga atención,

no se rompe cuando nadie mira.

El amor más urgente

es el que se queda,

el que se sostiene,

el que no huye de sí mismo.

Hoy me elijo.

Hoy me pertenezco.

Hoy me amo sin testigos.

Y por primera vez,

soy —de verdad—

la reina de mi corazón 👑💝✨

PRG ♾️

#sanvalentinesday

#amorpropio

#loveisinthehair

#amorproprio

Sábado al mediodía

Sábado al mediodía.

Y hay algo que nadie dice en voz alta:

Podés tenerlo todo… y estar vacío.

No por falta de logros.
Sino por falta de verdad.

Porque llega un punto donde ya no te cansa el trabajo…
te cansa vivir una vida que no te representa.

Y ahí aparece la excusa elegante:

“Cuando baje la intensidad, cambio.”

Te lo digo directo:

No va a bajar.
Si vos no cambiás, no baja.

La reinvención no se negocia.
Se decide.

Y casi siempre empieza así:

con una incomodidad que no podés seguir maquillando.

Jorge Inda

Recuerda el día exacto

Recuerdo el día exacto.

Estaba sentado en el auto, con el motor apagado, mirando la nada.
Tenía trabajo, tenía ingresos, tenía “todo bien”.

Y aun así… sentía un vacío raro, como si estuviera viviendo la vida de otro.

Me vi en el espejo retrovisor y me pregunté algo que me atravesó:

¿Cuándo fue la última vez que caminaste como alguien que confía en su destino…
y no como alguien que está tratando de sobrevivir?

No supe qué responder.

Ese día no pasó nada espectacular.
Nadie me llamó.
No hubo señales del universo.

Solo tomé una decisión silenciosa:

Voy a empezar a tratarme como alguien a quien también le pasan cosas buenas.

La primera semana fue incómoda.
Seguía con miedo.
Seguía dudando.

Pero cambié mi forma de entrar a las reuniones.
Cambié cómo hablaba de mí.
Cambié cómo caminaba.

Y algo se movió.

Personas que antes no me veían, empezaron a verme.
Puertas que parecían cerradas, se abrieron un poco.
La vida —de a poco— empezó a responder.

No era magia.
Era identidad alineándose con futuro.

Algunos dijeron que me volví arrogante.
Otros que estaba soñando demasiado.

Yo sé la verdad:

Ese fue el día en que dejé de pedir permiso
y empecé a vivir en coherencia con quien quería ser.

Y descubrí algo que ojalá alguien me hubiera dicho antes:

Las personas que creen profundamente que la vida puede sorprenderlas…
casi siempre terminan teniendo razón.

Si hoy estás leyendo esto mientras dudas de vos,
probá algo simple:

Camina hoy como si acabara de llegarte la mejor noticia de tu vida.
Tal vez aún no llegó…
pero puede que esté esperando a que te comportes como alguien que está listo para recibirla.

Jorge Inda

La paz interior no se encuentra, se construye cada día

La paz no se encuentra… se crea.

No es un destino, es un gesto diario.

Un suspiro que eliges.

Un límite que honras.

Un pensamiento que suavizas.

La paz nace cuando sueltas lo que duele

y abrazas lo que te sostiene.

Cuando te eliges,

cuando te escuchas,

cuando decides hacer silencio dentro.

La paz es un acto de amor propio.

Se construye despacio,

pero se siente profundo.

Hoy también puedes construir un poquito más de ti.

Hoy también puedes elegir tu calma.

Feliz Día de la Constitución, por un territorio libre y unido 🫂

PRG

#diciembre#constitucion#coach

Hay un momento en la vida en que el alma te empieza a hablar más fuerte que el miedo



Y si no la escuchás…
la vida te grita.
Te saca del trabajo.
Te rompe una relación.
Te enferma el cuerpo.
Te apaga el brillo.

Ese es el precio de no cambiar:
perderte a vos mismo intentando sostener una versión
que ya caducó.

Nos educaron para temerle al salto,
pero nadie te contó el costo de quedarte en el borde.
No cambiar es vivir con el freno de mano puesto.
Es morir de a poco…
cada vez que decís “ya fue”.

Yo lo aprendí el día que todo parecía funcionar:
auto nuevo, traje perfecto, sonrisa impostada.
Pero adentro… vacío.
Ese día entendí que el verdadero lujo
no era tener más,
era ser libre.

Porque cambiar no es abandonar lo que sos,
es recordarte.
Y ese recuerdo… lo cambia todo.

El precio de cambiar es alto.
Pero el de no hacerlo… es tu vida entera.

Jorge Inda

No fue un cambio. Fue un despertar

NO FUE UN CAMBIO. FUE UN DESPERTAR



Hay un momento en la vida en el que dejás de correr detrás de logros…
y empezás a correr detrás de vos.

Yo llegué a ese punto cuando todavía todos aplaudían mi “éxito”.
Viajes, premios, estabilidad.
Desde afuera brillaba.
Desde adentro… me estaba apagando en silencio.

La verdad incómoda es esta:

La mayoría no está cansada del trabajo.
Está cansada de la vida que construyó para no decepcionar a nadie.

Ese era yo.

Hasta que un día pasó lo que siempre pasa cuando la identidad se vence:
la vida te pone contra una pared invisible y te muestra la pregunta que venís esquivando hace años:

“¿Esto es lo que querés… o lo que aprendiste a tolerar?”

Ese día no renuncié.
Ese día me devolví.

Me devolví la libertad,
la voz,
el propósito,
y la dignidad de mirarme al espejo sin sentir que actuaba un personaje.

Y entendí algo que me cambió para siempre:

El verdadero riesgo no es saltar.
El verdadero riesgo es quedarte donde tu alma ya no vive.

Regla de 3:
— Brutal honestidad.
— Coraje incómodo.
— Futuro elegido a conciencia.

Si este texto te incomoda, si te toca, si te mueve…
agradecelo.

La incomodidad siempre fue el idioma del cambio.

Tal vez hoy… sea tu turno de despertar.

Jorge Inda

Hablemos del Lunes

HABLEMOS DEL LUNES
No del calendario.
Del coraje.

Tenía 42 años y los lunes ya no empezaban: pesaban.
Me despertaba, me bañaba, me vestía…
pero era como si el cuerpo fuera por un lado
y mi verdad por otro.

Hubo un lunes que partió mi vida en dos.
No fue dramático.
No hubo una gran discusión.
No hubo un mail explosivo.
Fue algo peor:
me vi a mí mismo con absoluta claridad.

Estaba sentado en el auto, estacionado a media cuadra de la oficina.
Motor apagado.
Manos en el volante.
Y una frase que me atravesó sin pedir permiso:

“Jorge, te quedaste viviendo en un personaje que ya no sos.”

No lloré.
No temblé.
No corrí.
Pero por dentro… cayó una estructura de años.

Ese lunes entendí que no estaba cansado del trabajo:
estaba cansado de actuar.

Y ese fue el inicio de todo lo que vino después: libros, giras, conferencias, comunidades, oportunidades…
Pero nada de eso hubiese existido si no fuera por ese lunes incómodo,
ese lunes honesto,
ese lunes donde dejé de mentirme.

Por eso hoy, cuando llega un lunes, no pienso en empezar la semana.
Pienso en empezar la vida que todavía no te animaste a elegir.

Porque a veces, el verdadero cambio no empieza un 1 de enero.
Empieza un lunes cualquiera,
en un auto estacionado,
cuando te decís la verdad por primera vez.

Jorge Inda

Hay una verdad que casi nadie quiere admitir

Hay una verdad que casi nadie quiere admitir:

El momento más doloroso de la vida no es cuando perdés algo…
es cuando te perdés a vos.

Y eso no pasa de golpe.
Pasa lento.
Silencioso.
En cuotas.

Cuando aceptás trabajos que ya no te desafían.
Cuando sostenés relaciones que ya no te hacen crecer.
Cuando repetís hábitos que sabés que te apagan.
Cuando te convencés de que “más adelante” vas a empezar a vivir.

Yo estuve ahí.
Años.
Años siendo una versión reducida de mí mismo, cumpliendo, obedeciendo, encajando.
Hasta que un día entendí la verdad más incómoda que aprendí en mi vida:

No hay nada más caro que postergar quién viniste a ser.

Ese día no cambié porque fuera valiente.
Cambié porque ya no podía seguir viviendo una vida que sabía que no era la mía.

La gente te dice que para reinventarte necesitás claridad, un propósito, una estrategia.
Mentira.

Para reinventarte necesitás una sola cosa:
estar harto de traicionarte.

Harto de tus excusas.
Harto de tus miedos.
Harto de sostener la versión vieja de vos.

La vida no te premia por aguantar.
Te premia por animarte.

Y si hoy te arde el pecho, si algo en vos pide más, si sentís que la vida que tenés ya no te alcanza…

No es una crisis.
Es una puerta.

Y sólo la puede abrir alguien:
vos.

Jorge Inda

Toda la vida te dijeron que la riqueza era conquistar el mundo

Toda la vida te dijeron que la riqueza era conquistar el mundo.
Pero nadie te explicó que, mientras conquistabas el mundo,
podías estar perdiéndote a vos.

Nos entrenaron para sumar.
Sumar logros, sumar horas, sumar exigencias.
Pero nunca nos enseñaron a volver.

Volver al cuerpo que pedía descanso.
Volver al alma que pedía verdad.
Volver a la vida que pedía propósito.

La nueva riqueza no es tener más.
Es recuperar lo que perdiste intentando demostrar algo que jamás necesitaste demostrar.

Porque la gente habla de tiempo…
pero vive esclava de agendas que no eligió.
Habla de salud…
pero vive negociando su energía por aprobación.
Habla de propósito…
pero vive alimentando expectativas que ni le pertenecen.

El verdadero quiebre aparece cuando dejás de perseguir una vida que impresiona
y empezás a construir una vida que trasciende.

Ese es el punto de inflexión.
El día en que dejás de ser espectador de tu historia
y volvés a ser el autor.

Ese día, sin ruido, sin aplausos, sin permiso,
te encontrás de frente con la verdad más incómoda y más liberadora:

Que la riqueza no está en llegar más lejos…
sino en llegar entero.

Cuando recuperás tu tiempo, tu salud y tu propósito,
no solo cambia tu vida.
Cambia el mundo que tocás.

Y entonces pasa lo inevitable, lo épico, lo irrefrenable:

No te volvés más grande.
Te volvés más verdadero.
Y lo verdadero… siempre conquista.

Jorge Inda

Hay personas que viven como águilas pero duermen en gallineros

Hay personas que viven como águilas…
pero duermen en gallineros.

No porque no puedan volar.
Sino porque un día alguien les dijo que el cielo era peligroso
y lo creyeron.

Entonces practican la obediencia.
Aplauden lo correcto.
Hablan bajito.
Piden permiso para existir.

Y un día miran a las alturas y sienten algo que duele más que el fracaso:
la nostalgia de lo que nunca se atrevieron a ser.

El gallinero tiene reglas, aprobación, rutina, pan seguro.
Pero no tiene horizonte.

El que nace para altura sufre en cautiverio.
La mediocridad es jaula disfrazada de calma.

El ruido del mundo se calla cuando entendés esto:
nadie te va a abrir la puerta.
Se sale rompiéndola.

Si estás incómodo, no es confusión.
Es tu instinto despertando.
Es tu grandeza pidiendo pista.
Es la vida preguntándote:

¿Vas a seguir picoteando suelo
o vas a reclamar tu cielo?

Y sí, el vuelo da miedo.
Pero quedarte… mata.

Las águilas que se quedan en gallineros no sobreviven.
Se acostumbran.
Y eso es peor.

Hoy no viniste a gustar.
Viniste a elevar.
Y nadie eleva sin molestar al piso.

Jorge Inda

La vida no se trata de tener más, sino de sentir más

La vida no se trata de tener más, sino de sentir más



Camino todos los días.
No para llegar, sino para recordarme que estoy vivo.
Mientras camino, sonrío. Porque aprendí que la sonrisa no depende de lo que pasa afuera, sino de lo que elijo sentir adentro.

A veces me siento en silencio, sin música, sin pantallas, sin hacer nada.
Y en esos cinco minutos de quietud, encuentro más respuestas que en una semana de ruido.

Leo, sueño, río.
Me equivoco, aprendo, vuelvo a empezar.
Y cada noche, antes de dormir, agradezco.
No por lo que tengo, sino por lo que soy.

Aprendí que la vida es una escuela.
Y que los problemas no vienen a arruinarte el día, sino a recordarte que todavía estás aprendiendo.

Dejé de compararme.
Dejé de buscar aprobación.
Y entendí que la única competencia real es con la versión que fui ayer.

Nadie está a cargo de mi felicidad.
Yo elijo qué hacer con lo que me pasa.
Y en esa elección, cada día, renazco un poco más.

Porque la vida —cuando la vivís despierto— se vuelve simple:
Camina, agradece, ama, suelta.

Y disfrutá el viaje.
Porque no hay ensayo general.
Esto es la función principal.

Jorge Inda

Un día te dicen que ya no

Un día te dicen que ya no.
Que la empresa tomó otro rumbo.
Que “no es personal”.
Y vos te quedás mirando el suelo,
con la cabeza llena de preguntas
y el corazón lleno de ruido.

Otra versión del mismo momento:
un día sos vos quien dice que ya no.
Que no querés seguir apagándote para encajar.
Que tu alma vale más que un sueldo.

En ambos casos, hay un segundo exacto donde el mundo se detiene.
Y ahí, justo ahí, es donde empieza la verdad.

Cada vez que alguien me dice:
“Jorge, me echaron.”
o “Decidí renunciar.”
mi respuesta es siempre la misma:
Te felicito.

Porque aunque duela,
ese instante es el nacimiento de algo mucho más grande:
la posibilidad de elegirte.

Elegirte por fin.
Elegir tu paz por encima del miedo.
Elegir tu tiempo por encima del reloj.
Elegir tu propósito por encima del puesto.

No lo sabías,
pero ese despido fue una graduación.
Te acaba de devolver la libertad que habías olvidado que tenías.

Y ahora sí,
empieza el trabajo más importante de tu vida:
reconstruirte.Activar para ver una imagen más grande.

Jorge Inda

Hojas Secas de Otoño: «No fue valentía…» de Jorge Inda

No fue valentía.
Fue agotamiento.
De fingir sonrisas, de sostener estructuras,
de pertenecer a un mundo que a cambio me pedía mi alma.

Recuerdo ese día.
El reloj marcaba la hora de siempre,
pero el tiempo no.
Había algo distinto en el aire,
como si la vida me susurrara:
“o te elegís, o te apagas.”

Entonces no renuncié a un trabajo.
Renuncié al personaje.
A la versión de mí que sabía cumplir,
pero había olvidado sentir.

Y sí, tuve miedo.
Miedo a perder seguridad, prestigio, mirada ajena.
Hasta que entendí que nada de eso era mío.

Lo único realmente mío
era la paz que sentía cuando elegía con el alma.

Ese día no cambié de rumbo.
Me recordé.
Y volví a casa.

Desde entonces aprendí que
el éxito no es llegar lejos,
es llegar entero.

Cuando la vida te pida una decisión,
no elijas lo que te dé miedo perder.
Elegí lo que no podés dejar de ser.Activar para ver una imagen más grande.

Hojas Secas de Otoño: «A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañera del alma, compañera” por Toni Pérez

“A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañera del alma, compañera”

Siempre en mi corazón Angie Llorca Seguí. Descansa ya y, hasta que volvamos a encontramos, que Dios te sostenga en la palma de su mano …

Hojas Secas de Otoño de Facundo Cabral con motivo del aniversario de su fallecimiento

Facundo Cabral decía:

«La vida no te quita cosas:

te libera de cosas… te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.

De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones.

No perdiste a nadie: El que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.

No hay muerte… hay mudanza.

Y del otro lado te espera gente maravillosa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo.

Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; entre tantas otras maravillas.

•Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas:

Si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)… y si le ganas, serás más humilde, más agradecido… por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.

•No estás deprimido, estás desocupado.

Ayuda al niño que te necesita, ese niño que será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas.

Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.

Da sin medida y te darán sin medida.

Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.

Y que no te confundan unos pocos h0micid@s y su¡c¡das.

•El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso.

Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?.

“Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír

Fuente: Facebook Rincón de Lectura

Hojas Secas de Otoño: «No quiero regalar poemas» de Manuel Maestro Real

No quiero regalar ni tampoco vender sentimientos que acumulen polvo en tu mueble a medio limpiar. Pídeme que bese tu boca, pídeme que sea tuyo toda la noche, pero no me pidas una copia de mis pensamientos que tanto me han costado mostrar al mundo, no quiero entregar lo que llevo dentro a nadie que no sepa amar. 

No quiero encontrar mi poesía agonizando y formando parte de una colección hecha para adornar una casa sin alma. 

Me niego a que mis palabras queden acalladas por el ruido de tu televisor, muriendo lentamente sin aire que respirar, encerradas en un absurdo libro de aparador. 

Prefiero leerte yo y después acoger, en mi hogar, todas las frases juntas y hacerles descansar tras el duro trabajo que pueda significar danzar para formar poemas sin vida al no saberlo tú apreciar.

Especial Hojas Secas de Otoño dedicado a Ruth Berbemeyer

Jamás siento que recibo tanto
como cuando aceptas algo de mícuando comprendes
la alegría que siento
al dártelo.

Sabes que mi ofrecimiento
no busca que estés en deuda conmigo,
sino vivir el amor
que siento por ti.

Recibir con gracia
quizá sea la mayor forma de dar.

No puedo separar
una cosa de la otra.

Cuando tú me das algo,
yo te doy el recibirlo.

Cuando tomas algo de mí,
siento que soy yo quien
recibe.

Canción de Ruth Bebermeyer titulada
«Given To» [Recibir], que forma parte del álbum Given To, 1978.

Extraido del libro «Comunicación no violenta. Un lenguaje de vida» de Marshall B. Rosenberg

Hojas Secas de Otoño: «Campos de Soria» de Antonio Machado (con motivo del aniversario de su fallecimiento)

CAMPOS DE SORIA

Es la tierra de Soria árida y fría.
Por las colinas y las sierras calvas,
verdes pradillos, cerros cenicientos,
la primavera pasa
dejando entre las hierbas olorosas
sus diminutas margaritas blancas.
[…]
¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, obscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!…

(Extraído de Poesías Completas de Antonio Machado; Espasa Calpe, 1980)

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Julio Pavanetti presenta hoy y mañana en la Casa de Cultura de Torrent y en el Kaf Café de Benimaclet sus libros: «Marenmedio», «Casa dormida» y «Simbiosis»

El viernes 14 de febrero en la Casa de Cultura de Torrent y el sábado 15 en el Kaf Café de Benimaclet, Valencia, estaremos presentando mis libros Marenmedio, Casa dormida y Simbiosis, y charlaremos sobre mi último libro «El tren de los sueños rotos», presentado recientemente en la Feria Internacional del Libro de El Cairo, Egipto

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Hojas Secas de Otoño: «Los años te cambian» de Vanessa Lillo

«Los años te cambian,

te van enseñado

a entender las cosas.

Con los años ya no discutes,

no te enfadas,

evitas charlas y ahorras consejos.

Al final, con el tiempo,

si alguien te quiere, te quedas,

si alguien te ignora, te alejas,

si algo te gusta, lo tomas,

si algo te molesta, lo dejas.

Con el paso del tiempo

queda menos gente,

pero los que se quedan,

son los mejores

y se les quiere todavía un poco más.

Los años te van enseñando

que a veces te rompes

y a veces te arreglas,

que a veces se gana

y a veces se aprende

que a veces amas

y a veces sueltas.

Todo me lo enseñó el tiempo

y se lo agradezco.»

Vanessa Lillo «DoctoraLove» Eventos Singles

Especial Hojas Secas de Otoño en honor a Groucho Marx: «Memorias de un amante sarnoso»

“Personalmente, no veo por qué un hombre no puede tener perro y mujer. Además, si sólo se está en condiciones de costear a uno de los dos, aconsejo quedarse con el perro porque, por ejemplo, si su perro lo ve a uno jugando con otro perro ¿acaso corre entonces a su abogado y le ladra que su matrimonio ha fracasado y que quiere seiscientos huesos al mes en concepto de manutención, un buen coche y la casa de cuarenta mil dólares que aún tiene una hipoteca de diecinueve mil?”

Puede ser una imagen en blanco y negro de 2 personas

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Hoy se cumplen 425 años del nacimiento de Calderón de la Barca. El escritor madrileño nació el 17 de enero de 1600

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ficción,

una sombra, una ilusión,

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

-«La vida es sueño».

Pedro Calderón de la Barca fue sacerdote católico, caballero de la Orden de Santiago, conocido fundamentalmente por ser uno de los mayores representantes del Siglo de Oro de las letras y las artes, en especial por su teatro

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Escritores Independientes Marina Baixa con José Luis Rico

Desde Escritores Independientes Marina Baixa y continuando con nuestro ciclo literario, tenemos el privilegio de contar esta vez con el gran poeta José Luis Rico, autor de “Cicatriz de vuelo”, “Coartada de la mantis”, “En el jardín de El Bosco”, entre otros.

Será el domingo, 15 de diciembre, en Casa Figueretes. No os olvidéis de agendarlo.

Entrada gratuita hasta completar aforo.