Hablemos del Lunes

HABLEMOS DEL LUNES
No del calendario.
Del coraje.

Tenía 42 años y los lunes ya no empezaban: pesaban.
Me despertaba, me bañaba, me vestía…
pero era como si el cuerpo fuera por un lado
y mi verdad por otro.

Hubo un lunes que partió mi vida en dos.
No fue dramático.
No hubo una gran discusión.
No hubo un mail explosivo.
Fue algo peor:
me vi a mí mismo con absoluta claridad.

Estaba sentado en el auto, estacionado a media cuadra de la oficina.
Motor apagado.
Manos en el volante.
Y una frase que me atravesó sin pedir permiso:

“Jorge, te quedaste viviendo en un personaje que ya no sos.”

No lloré.
No temblé.
No corrí.
Pero por dentro… cayó una estructura de años.

Ese lunes entendí que no estaba cansado del trabajo:
estaba cansado de actuar.

Y ese fue el inicio de todo lo que vino después: libros, giras, conferencias, comunidades, oportunidades…
Pero nada de eso hubiese existido si no fuera por ese lunes incómodo,
ese lunes honesto,
ese lunes donde dejé de mentirme.

Por eso hoy, cuando llega un lunes, no pienso en empezar la semana.
Pienso en empezar la vida que todavía no te animaste a elegir.

Porque a veces, el verdadero cambio no empieza un 1 de enero.
Empieza un lunes cualquiera,
en un auto estacionado,
cuando te decís la verdad por primera vez.

Jorge Inda