NO FUE UN CAMBIO. FUE UN DESPERTAR

Hay un momento en la vida en el que dejás de correr detrás de logros…
y empezás a correr detrás de vos.
Yo llegué a ese punto cuando todavía todos aplaudían mi “éxito”.
Viajes, premios, estabilidad.
Desde afuera brillaba.
Desde adentro… me estaba apagando en silencio.
La verdad incómoda es esta:
La mayoría no está cansada del trabajo.
Está cansada de la vida que construyó para no decepcionar a nadie.
Ese era yo.
Hasta que un día pasó lo que siempre pasa cuando la identidad se vence:
la vida te pone contra una pared invisible y te muestra la pregunta que venís esquivando hace años:
“¿Esto es lo que querés… o lo que aprendiste a tolerar?”
Ese día no renuncié.
Ese día me devolví.
Me devolví la libertad,
la voz,
el propósito,
y la dignidad de mirarme al espejo sin sentir que actuaba un personaje.
Y entendí algo que me cambió para siempre:
El verdadero riesgo no es saltar.
El verdadero riesgo es quedarte donde tu alma ya no vive.
Regla de 3:
— Brutal honestidad.
— Coraje incómodo.
— Futuro elegido a conciencia.
Si este texto te incomoda, si te toca, si te mueve…
agradecelo.
La incomodidad siempre fue el idioma del cambio.
Tal vez hoy… sea tu turno de despertar.
Jorge Inda
Debe estar conectado para enviar un comentario.