
Los sociólogos no suelen nombrar a los hípster entre los grupos poblacionales que pueden decidir unas elecciones, pero en estas elecciones hay que rascar hasta el último voto, que hay mucho pretendiente para tan poco escaño.
Sorprendió primero el PP con un vídeo en el que un hípster, ante el dolor de sus amigos, se declaraba seguidor de Rajoy. ¿Se puede ser hípster –tribu urbana de difícil definición y no asociada tradicionalmente al conservadurismo- y del PP? Parece ser que sí, o eso quiere hacer ver el equipo publicitario de los ‘populares’. Ahora bien, los anuncios hay que contrastarlos con la realidad, y algún hípster ya ha salido para decir que la papeleta del PP no irá en su sobre.
El caso más claro es el de Julio Lleonart, que es probablemente el primer hípster de la historia del Congreso. Miembro de UPyD, destaca entre los de Rosa Díez – ahora Andrés Herzog- por su poblada barba y su vestimenta moderna. Muy hípster todo. Él, lógicamente, no votará al PP y expone sus razones en un vídeo.
El hípster contra Rajoy
