
Leopoldo Bernabeu.- Qué dignidad, qué clase, hasta el último día. No sólo has sido un Maestro para todos los que tuvimos, no la suerte, sino el privilegio de que nos dedicaras un minuto de tu tiempo, sino que hoy me has enseñado, gracias al fuego que quema mi incredulidad, que ante todo eras un señor.












Debe estar conectado para enviar un comentario.