El Mapa de la Consciencia

No estás enojado.

No estás frustrado.

No estás perdido.

Estás dormido.

Y eso es mucho más peligroso.

Porque cuando estás enojado, al menos sabés que algo está mal.

Cuando estás dormido, llamás normal a una vida que no te entusiasma.

Normal a levantarte sin propósito.

Normal a vivir esperando el viernes.

Normal a posponer tus sueños.

Normal a convertirte en espectador de tu propia vida.

Yo también estuve ahí.

A los 42 años tenía todo lo que se suponía que debía hacerme feliz.

Y sin embargo, cada mañana sentía que estaba interpretando un personaje.

Hasta que entendí algo.

La vida no te castiga.

La vida te muestra.

Te muestra en tus resultados.

En tu energía.

En tus relaciones.

En tu salud.

En tu cuenta bancaria.

En el entusiasmo con el que te levantás por la mañana.

Por eso no creo que la transformación ocurra cuando aprendés algo nuevo.

Creo que ocurre cuando dejás de mentirte.

Cuando aceptás que el problema no es tu jefe.

No es tu pareja.

No es el gobierno.

No es la economía.

Es la distancia que existe entre quien sos…

y quien sabés que podrías ser.

Ese fue mi despertar.

Y desde entonces entendí que la reinvención no consiste en convertirte en alguien diferente.

Consiste en recordar quién eras antes de llenarte de miedo, excusas y expectativas ajenas.

Porque debajo de la vergüenza.

Debajo de la culpa.

Debajo del miedo.

Debajo de todas las capas…

sigue viviendo la persona que viniste a ser.

Y está esperando que despiertes.

No para tener una vida mejor.

Sino para volver a tener una vida tuya.

No te falta éxito.
No te falta dinero.
No te falta tiempo.

Tal vez lo único que te falta…

es despertar.

Jorge Inda

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