Un día en la vida de Manolo Mora: «Su devoción por el Papa Juan Pablo II»

Hoy 18 de mayo, es un día especial, porque se celebra el aniversario del nacimiento de Carol Wojtyla, el Papa Juan Pablo II, y dentro de este año, que se cumple el 20º aniversario del año en que murió, en el 2005.

Buenos días, soy Ciudadano X -el hombre que mejor conoce a Manolo Mora. Y hoy os voy a hablar por la devoción que tiene Manolo Mora por los hombres de Dios, los hombres que practican la religión católica y principalmente la de este Papa, para él, el mejor o uno de los mejores papas que ha tenido la Iglesia Católica.

Manolo Mora es un gran confeso y beato de la figura de Carol Wojtyla, donde él además de ser un gran estudioso de su obra, la divide en dos partes: el hombre encomendado a Dios que llegó a ser Papa y el hombre antes de encomendarse a Dios.

Esta fotografía no tiene tanto tiempo, se la hicieron el año pasado en una de sus visitas a Alicante, que se la hizo ese gran amigo suyo, llamado Fernando, que él lo llama su chofer, donde siempre está dispuesto a hacerle esas fotografías que se están haciendo tan virales en las redes sociales, y en el que tanto seguimiento y lectura tienen a través de este medio digital que dirije.

Y él se quiso fotografiar ante el Retrato que hay del Papa Juan Pablo II en la Concatedral de San Nicolás de Alicante, cuando asistió a ese concierto que hacen casi todos los años para dar la avenida a la llegada de la Semana Santa Alicantina, donde tocaron un concierto de clásicos alumnos del Conservatorio Profesional José Tomás y del Conservatorio de Música de Alicante Oscar Esplá.

Manolo Mora que tenía que haber hecho la comunión en la Iglesia de San Jaime y la hizo en la del Buen Pastor. Siempre él ha elegido que educación seguir o en que academias, escuelas, colegios, universidades o iglesias educarse.

De espíritu jesuita y educación primicia salesiana, un católico confeso, devoto de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno .-el Jesús de los Maderos, que su santoral se celebra un primer día de año, en año nuevo, el niño Dios, lector en su día de una de las obras literarias principales en la gran obra de Miguel de Unamuno: «San Manuel Bueno, Mártir» y seguidor del Cristo del Calvari, el Cristo más difícil de llevar.

Siempre trabajando en las misiones y en los trabajos más difíciles, ahora pasando una etapa en tensión, viviendo bajo un tensiómeto tranquilizador donde baila con extremos y radicalismos, donde centralizar la situación o llegar al equilibrio de ese aperturismo que profesa en todo lo que trabaja y proyecta, no es función fácil.

También es muy seguidor de Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, tocayo de su abuelo Frasco.

Que decirles más de la catolicidad de Manolo Mora, no tan ultracatólico como muchos piensan, buen practicante y sobre todo un revolucionario dentro de la Iglesia, donde es su voz, donde es su espejo, donde forma parte de ese cielo lleno de almas.