La profesora Esperanza Rodríguez habla de Chéjov en la Sala Polivalente de la Biblioteca Central de Benidorm

La profesora Esperanza nos ha hablado de Chéjov, de su niñez, de su padre alcohólico, despótico y maltratador, de la ruina familiar, de ese adolescente que se hace hombre, que estudia medicina, que es responsable de su gran familia y que empieza a escribir como obligación para ganarse la vida

Si algo llama la atención en esa vida breve es la cantidad de cuentos y de obras teatrales que salen de su pluma. ¿De dónde sacó tanto tiempo? ¿Dónde encontró tanto reposo y tanta soledad para escribir sus obras? Chéjov relata la vida tal la ve, como una instantánea fotográfica en la que los personajes de sus historias hablan, discuten, razonan, se miran a los ojos y desaparecen.

No da una lección moral, simplemente los deja actuar. Parece que la acción importante transcurre en otro plano que apenas se intuyen entre las medias palabras, entre un dialogo aparentemente intrascendente, como si la vida anodina que arrastran no les diera importancia a estos seres atrapados en un devenir del que no pueden escapar.

A mí me sobrecoge su enfermedad. La tuberculosis no se curaba en su época y era una enfermedad temible. Si entraba en una casa podía afectar a toda la familia, y fallecer todos. Y Chejov se contagia joven por su vocación médica. Admirable la abnegación de su hermana Maria que le atiende a lo largo de su vida.

Recordemos que, en Mallorca, Frederic Chopin y George Sand no encuentran casa de alquiler donde alojarse. La tos del tuberculosos es profunda y sus esputos de sangre característicos. Nadie quiere alojarlos, ya que esa vivienda quedará maldita. De ahí el valor abnegado de su hermana y más delante de su joven esposa, la actriz Olga Kniippe.

Para Esperanza dos biografías del maestro a destacar. La de 1946 de Irène Némirovsky, “La vida de Chéjov”, excelente y a la vez obra final de Némirovsky que le admira en la distancia del tiempo, que recrea su vida como si la hubiera vivido; y la de 1989, “Antón Chéjov, vida a través de las letras”, de Natalia Ginzburg. Mucha lectura por delante Esperanza, y tiempo, donde está el tiempo, el tiempo que nos falta y el reposo del que carecemos para completarlas. Aquí dejamos algunas fotos de esta ceremonia de lectura.