Una de chistes…: «El chiste de la mano muerta»

Este es un chiste que en su día cuando lo conté y muchos se imaginan quienes fueron sus protagonistas: algunos chistes son reales y otros son producto de la imaginación, pero que se han dado en la vida real

Manolo Mora.- Son dos empresarios que se encuentran en una cena oficial de Navidad: y uno se presenta ante otro:

Empresario de la Hostelería: ¿Usted Quien es?

Otro empresario: Soy fulano de tal, director de una empresa de medios digitales.

Empersario H: Pues yo soy Leoncio de la Prada, el propietario del bar que más bocadillos de calamares sirve en la ciudad.

Otro empresario: Pues eso está muy bien, tengo que ir a probarlos, a mi que me gustan tanto los calamares.

Se dan la mano, y al momento le entra el chip al empresario del ramo de la hostelería e identifica quien es el empresario que se había presentado como tal.

Y cuando se dan la mano, pensaba el empresario hostelero, sin decir nada: ¡Que hijoeputa eres no! Y el director de medios digitales, pensando también. Me puede dar la mano más fuerte (y ya pensaba, estos que te dan el saludo a medios, los de la mano muerta, son ´mas peligrosos que una bomba).

El empresario entre risas le dice: sabes que me he jugado 1000 euros en apuestas y no he pillado ni una. Y le dice el de los medios digitales: pues ya sabe, no se preocupe. Siga apostando, algún día le tocará.

Es un chiste de la vida diaria. En este mundo tan globalizado donde las empresas de juego están a la orden del día con las apuestas, y muchos se creen que parecen fáciles, pero no son tan fáciles. Daba la casualidad que el de los medios digitales era propietario de una franquicia de apuestas, que hace apuestas de todo tipo. Claro el empresario que había perdido solamente 1000 euros con la posibilidad de ganar millones de euros, porque era una apuesta muy difícil contó la verdad a medias. No le dijo, que ya llevaba tiempo en ese mundo de las apuestas y que cuando entró, entró ganando apuestas muy sencillas que luego son muy difíciles de pillar ante una masa que apuesta a ellas todos los días y a todas horas y estaba forrado a su costa, y porque había perdido mil euros, ya lo había clasificado al propietario de la franquicia.

A este chiste le continúa otro, que le dice uno a otro: sabes que este mes he perdido en mi empresa 250.000 euros. Y el otro se queda asombrao, ¡joder vaya putada! Y al tiempo se entera y no es que había perdido 250.000 euros es que había dejado de ganarlas. Las cosas como se digan, se pueden entender de una forma u otra.

Son chistes para reir, pero son chistes de la vida misma.

La ludopatía nunca es buena y si se juega, hay que jugar con moderación.

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