¿Te boicoteas tu msimo? Esto puede ayudarte

¿𝗧𝗘 𝗕𝗢𝗜𝗖𝗢𝗧𝗘𝗔𝗦 𝗧𝗨 𝗠𝗜𝗦𝗠𝗢? 𝗘𝗦𝗧𝗢 𝗣𝗨𝗘𝗗𝗘 𝗔𝗬𝗨𝗗𝗔𝗥𝗧𝗘

Hace unos años, antes de una presentación importante con un cliente, me descubrí pensando: «Si esto sale mal, van a pensar que no estoy a la altura.»

No era la primera vez que me pasaba. Pero sí fue la primera vez que me detuve a observar ese pensamiento en lugar de creerlo automáticamente.

Y ahí cambió todo. 🔄
Llevaba semanas preparando esa propuesta. Había revisado cada detalle. Tenía experiencia de sobra. Pero mi mente había decidido que el fracaso era inminente y que mi reputación estaba en juego.

¿Te suena familiar?
Ese día apliqué conmigo misma una herramienta que conocía de la psicología cognitivo-conductual: la reestructuración cognitiva. Y desde entonces no he dejado de usarla, tanto en mi vida como en mi trabajo con líderes y equipos.

🧠El proceso fue incómodo pero revelador.

Primero, el hecho objetivo: tenía una reunión de presentación a las 10:00. Eso era todo. Sin adjetivos, sin predicciones.

Después, la emoción: ansiedad. Mucha. También algo de vergüenza anticipada, esa que sientes antes de que pase nada.

Luego vino lo interesante: el pensamiento. «Van a pensar que no estoy a la altura.» Lo escribí tal cual. Y al verlo en papel me pregunté: ¿esto es un hecho o una suposición?

Spoiler: era pura ficción.

Busqué evidencia a favor de ese pensamiento. No encontré ninguna real.

Busqué evidencia en contra: años de trayectoria, clientes satisfechos, feedback positivo reciente. La balanza estaba completamente desequilibrada hacia lo positivo.

Pero mi cerebro había elegido ignorar todo eso.

Esto me pasa menos ahora, pero sigue pasándome. La diferencia es que ya no me creo todo lo que pienso.

Detrás de muchos bloqueos, conflictos y decisiones evitadas hay un Pensamiento distorsionado que nadie se ha detenido a cuestionar.

→ El líder que no delega porque «si no lo hago yo, sale mal.»
→ La profesional que no pide el ascenso porque «seguro piensan que no estoy lista.»
→ El equipo que no propone ideas porque «aquí las cosas siempre se han hecho así y no van a escucharnos.»

Si quieres empezar a practicar esto contigo:

  • La próxima vez que sientas una emoción intensa en el trabajo, para. Respira. Y pregúntate: ¿Qué acabo de pensar?
  • Escríbelo. Literalmente. El papel te obliga a ser concreto.
  • Pregúntate: ¿qué evidencia tengo de que esto es cierto? ¿Y de que no lo es?
  • Y mi favorita: si mi mejor amigo me contara esto, ¿Qué le diría yo? Solemos ser implacables con nosotros mismos y compasivos con los demás. ¿Por qué no darnos el mismo trato?

La reestructuración cognitiva no es pensar en positivo. Es pensar con más precisión. Es dejar de asumir que nuestras interpretaciones son verdades absolutas.

Aquella presentación, por cierto, salió bien. No perfecta, pero bien. Y lo más importante: aprendí que mi mente me había mentido durante semanas.

¿Cuál es ese pensamiento recurrente?

Carmen de la Peña

Imagen: de la red