
La artista cartagenera afincada en Alicante desde 1980 inaugura el próximo 20 de marzo la exposición ‘Realismo salvaje’, un viaje a través del realismo con el objetivo de “emocionar desde la profundidad y el diálogo” y en el que quiere resumir su manera de entender la pintura
Beatriz Oliva Huerta es una artista nacida en Cartagena, pero afincada en Alicante desde hace muchos años y que desde 2018, tras formarse en la escuela de Arte Remigio Soler, se ha hecho con un hueco en el panorama artístico de la ciudad apostando por un realismo / hiperrealismo contemporáneo que impacta en el espectador no sólo por su técnica sino por su profundidad psicológica. Asimismo, su formación artística se ha enriquecido a través de abundantes cursos que abarcaban diversas técnicas. Ha participado con su obra en numerosas exposiciones individuales y colectivas. Su trabajo ha sido reconocido en certámenes nacionales e internacionales entre los que destacan más recientemente el XLVI Premio de Gredos de pintura 2025 (Ávila), Premio Museo Cromática de Toledo 2026 o la selección de portadas de grupos de arte como Art Spain 2025. En 2022 realizó el cartel oficial de la Hermandad del Rocío de Alicante, integrándose en su colección institucional. Sus creaciones también forman parte de colecciones particulares en España y Francia.
Tiene la amabilidad de recibirnos en el Casino Mediterráneo de Alicante, donde nos muestra su obra El espejo de Darwin, perteneciente a una exposición colectiva de la Asociación Espejo. Posteriormente nos trasladamos a la sede de la Hoja del Lunes, en la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante (APPA), donde le pedimos que nos cuente cómo es su forma de vivir el arte y sobre todo nos adelante cómo va a ser su próxima exposición. El próximo 20 de marzo y hasta el 21 de abril inaugura ‘Realismo salvaje’ —Asociación de Artistas Alicantinos, calle Arquitecto Morell 11—, en la cual a través de una treintena de obras quiere resumir “desde la profundidad y el diálogo” cuál ha sido su trayectoria pictórica y vital. Lienzos con muchos retratos de animales, pero también de temática religiosa y humana —algunas de sus obras remiten a un realismo emocional, cercano a la luz de Sorolla, pero conservando su propio estilo—. Oliva es una pintora muy segura de su arte y de la forma en que quiere que sus cuadros interaccionen con el espectador, no se conforma con representar la realidad, sino que pretende tener un impacto real y psicológico a través de un estilo, el realismo, que defiende con la convicción de las muchas horas de trabajo que dedica a cada obra.
Manuel Álvarez: Me gustaría empezar esta entrevista hablando de tu impactante obra, El espejo de Darwin. Dices que nuestras emociones no son exclusivamente humanas, ¿crees que el arte es la herramienta definitiva para recordarnos que seguimos siendo salvajes?
Beatriz Oliva: Nosotros tenemos una personalidad salvaje, está claro, somos humanos y somos racionales, pero sí que es verdad que cuando yo hice la obra El espejo de Darwin: emociones compartidas, lo que quería expresar era la similitud y sobre todo la profundidad. Yo siempre busco la profundidad. La técnica siempre está al servicio de lo emocional. No me interesa el realismo meramente descriptivo. Siempre hago algo que contraste y sí que es verdad que a mí los animales me han gustado siempre. La pintura la he vivido desde pequeña, mi padre era pintor aficionado, aparte de militar, y eso me ha marcado. Lo que trato de expresar es algo que contraste, algo profundo, algo que se haga con tiempo. Me defino como una artista de profundidad. Y eso pues lo enmarco también en las series que tengo de animales. Cuando hago El espejo de Darwin es algo científico, que tiene un contenido y trato de plasmarlo para que el espectador se detenga a verlo, y pare, y si se puede llevar algo a su casa, mejor. El arte no tiene en este sentido fronteras, no me interesa marcar un límite entre lo animal y lo humano. Mi reflexión es que me gusta la vida animal y quiero plasmar la fiereza, digamos con un carácter que corresponde a la vida animal, pero que también es paralelo al humano y lograr un impacto.
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