El pasado 4 de marzo, en el marco del Mes de la Mujer, El Faro de Alejandría ofreció una obra de teatro con un Salón de Actos del Ayuntamiento lleno

4 de marzo en el marco del Mes de la Mujer, ofrecimos una obra a favor del Faro de Alejandría, con la sala llena hasta el último rincón. Lo que ocurrió sobre el escenario fue una celebración del teatro vivo, ese arte que respira, que se mueve, que sorprende y que incluso en la imperfección, cada minuto de esfuerzo valió la pena.

La escena transcurría en un banco de parque, donde una mujer refinada se enfrentaba al carácter áspero de un viejo gruñón. Doña Laura y Don Ángel, junto con quienes los acompañaban, fueron auténticos campeones. Supieron adaptarse con soltura y naturalidad al instante ,convirtiendo cada imprevisto en una entrega admirable. Su valentía, su frescura y su capacidad para seguir adelante hicieron que la tarde brillara.

La función resultó divertida. Hubo detalles inesperados —como el bigote rebelde del viejo que parecía tener voluntad propia— fue una muestra de lo que es el teatro vivo y lo vivo nunca fue perfecto. La energía que se creó en la sala fue especial, casi palpable. Y así fue como el teatro mostró su esencia más auténtica: un arte vivo imprevisible y lleno de humanidad en el que uno se entrega, se expone, y donde a veces las cosas no salen exactamente como estaban planeadas.

Por eso es importante recordar que ningún artista merece ser juzgado ni criticado por un fallo o un detalle que se escapa de sus manos. Subirse a un escenario exige coraje, dedicación y una enorme dosis de vulnerabilidad. Incluso en los teatros más prestigiosos del mundo, con los intérpretes más grandes de la historia, los imprevistos han sido parte del camino.

Lo que sí merece ser valorado es el trabajo que hay detrás: las horas de ensayo, la dedicación, el cariño y el deseo sincero de emocionar. Y si algo quedó claro esa tarde es que el arte no necesita perfección: necesita verdad. Y esa verdad la dimos con el alma.

Gracias por apoyar al Faro de Alejandría y por formar parte de un acto que honró la memoria, la fuerza y la resiliencia de tantas mujeres que, pese a todo, seguimos adelante.

María Isabel López Villanueva