
P: Mi primera pregunta es: ¿qué significa Agoraben y desde cuándo organiza charlas en Benidorm, y de qué tipo. ¿Desde cuándo eres presidente?
R: Bueno, quizás no esté en lo cierto, pero desde mi desembarco en nuestra asociación he supuesto que Agoraben era una palabra compuesta de Ágora (término que designaba el lugar de reunión o plaza de la ciudad en la Antigua Grecia) y Ben, de Benidorm. Yo llevo de presidente poco más de año y medio, aunque la asociación viene de bastante tiempo atrás. Debo indicar que las actividades de Agoraben se han diversificado últimamente. No sólo programamos conferencias en Benidorm, sino que obtenemos gran satisfacción en otras actividades vinculadas a la cultura y al medio ambiente local y regional. Realizamos visitas culturales y también organizamos viajes para visitar museos y disfrutar de la biodiversidad de parques naturales de nuestra Comunidad. Aunque desde luego la base fundamental de nuestra actividad son las conferencias o charlas. Y nos hemos impuesto que las charlas que organizemos deben correr a cargo de ponentes de solvencia demostrada y las materias a exponer han de pertenecer necesariamente al ámbito de la cultura (literatura, poesía, historia, arte, filosofía, fotografía…), de la salud (longevidad, alimentación saludable…) y de la naturaleza (geología, biología, ecología…).
P: Antes os reuníais en el Centro Jelena; actualmente, en la Casa del Fester, los martes, cada 15 días. ¿Me equivoco? ¿Tenéis subvenciones de algún tipo para desarrollar vuestra labor?

R: Así es, nos reunimos cada quince días: un martes lo utilizamos nosotros y otro martes, el Faro de Alejandría. ¿Subvenciones? Hasta el momento nosotros no hemos obtenido ninguna. Dentro de unos días, creo que Cultura va a publicar las bases para las subvenciones 2025 destinadas a asociaciones culturales debidamente constituidas y registradas. Yo no podré participar porque, independientemente del papeleo y la burocracia, no dispongo de facturas fechadas en el presente año. Es verdad que, tras nuestras primeras compras, absolutamente imprescindibles, realizadas el año pasado, ya tenemos pocos gastos corrientes subvencionables, únicamente el costo de pequeños detalles adquiridos para obsequiar como recuerdo y agradecimiento a los ponentes. Esto es así porque nuestros ponentes son locales o regionales y no solicitan gastos de alojamiento o manutención. Otra situación sería inasumible económicamente para nuestra asociación. Sobre este asunto no puedo dejar de manifestar que, a mi parecer, lo verdaderamente necesario, más que las subvenciones, es que el Ayuntamiento, la concejalía de Cultura o la de Fiestas, equipe adecuadamente el salón de actos de la Casa del Fester para las actividades que allí realizan las distintas asociaciones: Agoraben, Amas de Casa, AFRATEX, Faro de Alejandría, etc. La sala es magnífica, amplia y cómoda, pero presenta graves carencias técnicas. Es imprescindible que la sala cuente con un buen proyector fijo de techo, una amplia pantalla panorámica de pared, un equipo de sonido adecuado con micrófonos fijos e inalámbricos y apoyo técnico. Tanto el Faro de Alejandría como nuestra asociación hemos tenido que adquirir proyectores y pantallas portátiles que hemos de instalar, desinstalar y guardar para cada una de las conferencias que se imparten. Parece claro el Ayuntamiento debería solucionar lo antes posible las deficiencias operativas del salón de actos de la Casa del Fester. Por otra parte, está el problema de la publicidad; algunas veces, la imprenta municipal nos ha hecho carteles, que casi siempre hemos tenido que pegar nosotros en diferentes espacios; otras veces han corrido por cuenta nuestra; creo que falta información por parte del Consistorio porque no hay que olvidar que todas estas actividades benefician a benidormenses y a visitantes, y es una tarea que la hacemos los particulares: el Ayuntamiento de Benidorm debería comprometerse más con la cultura.
P: Ahora, Bienvenido, ¿me puedes hablar de tus orígenes? ¿Y de tu trayectoria profesional? ¿Desde cuándo vives en Benidorm?

R: Yo nací en Mazarrón (Murcia). Estudié Ingeniería de Caminos en Madrid. En Madrid, y en otros lugares, he ejercido como técnico y como gestor tanto en la empresa privada como en la Administración Central del Estado. El ámbito técnico en el que he desarrollado fundamentalmente mi actividad profesional ha sido la consultoría (proyectos y patologías estructurales de edificios y puentes, rehabilitación de edificios históricos…). Posteriormente he realizado labores de gestión como Subdirector General de Obras del Ministerio de Cultura, como Consejero Técnico en el campo de I+D y de de la gestión de bonificaciones al transporte marítimo de pasajeros. Al Albir llegué por casualidad en 1992 y al conocer todo el entorno, la Marina Baja, me atrapó. Desde entonces solamente he podido venir en periodos de vacaciones, dado que mi vida familiar y profesional se ubicaba en Madrid, hasta que, llegada mi jubilación en 2019, me establecí definitivamente en Alfaz del Pi, en una vivienda adquirida previsoramente en 2007. Me gusta toda la comarca, las montañas, la Serra Gelada y, naturalmente, Benidorm, especialmente cuando se retiran las avalanchas de turistas.
P: Ahora que estás jubilado, ¿a qué dedicas el tiempo libre? ¿Qué tal andas de salud? Ya veo que te mueves en bicicleta, un deporte bueno y barato…

R: Tocando madera, tengo que decir gozo de buena salud y que siento que ésta se ha incrementado desde que he abandonado el estrés de la gran ciudad y disfruto de esta terreta. Considero que la oferta cultural y deportiva de la comarca es magnífica y, desde luego, me aprovecho de ello: conferencias, teatros, cine. Por cierto, Alfaz del Pi tiene una oferta cultural especialmente atractiva: conciertos de música clásica y de jazz, muestras de teatro amateur y profesional, festival de cine, magnífica programación de cine de calidad… Altea, La Nucía y Benidorm también tienen oferta cultural, pero quizás más discontinua. Practico habitualmente caminatas, nordic-walking, yoga, aquagym y, como ves, mi medio de transporte para las pequeñas distancias entre Benidorm, Alfaz y Altea es la bicicleta (eléctrica, todo hay que decirlo). Lamentablemente, como en muchos otros lugares de España, las vías destinadas al transporte de vehículos ligeros dejan mucho que desear: carriles-bici, que se interrumpen abruptamente obligándote a poner pie en tierra en terreno desprotegido y acarrear la bicicleta hasta el siguiente tramo. Aquí no hay infraestructuras realmente preparadas para circular de manera continuada, cómoda y segura con estos vehículos, a diferencia de lo que ocurre en otros países como Bélgica, Holanda o Alemania, en donde trasladarse en bicicleta es respetado y considerado un medio de transporte prioritario, no secundario, perturbador y molesto.
Y no puedo dejar mi nueva afición, el cuidado de mi jardín y mi huerto, y mi vieja gran devoción, la lectura. La satisfacción que en estos últimos años me produce ver crecer tomates, pimientos, berenjenas, calabacines, uvas y melones sólo es comparable al disfrute que desde niño me produce la lectura.
P: ¿Cómo has visto la evolución de esta ciudad, si tienes perspectiva temporal para dar tu opinión?
R: No tengo mucha perspectiva temporal, dado que de manera continuada llevo solamente cinco años viviendo en la zona. En el caso de Benidorm, me parece muy acertada el tipo de urbanismo en vertical. La construcción de edificios en altura, proporciona muchos espacios verdes alrededor de las torres y evita la ocupación de territorio en superficie. El problema que veo es que Benidorm añade al urbanismo en altura el urbanismo en superficie, destruyendo habitat y paisaje como otros muchos municipios de la comarca y de todo el Levante. La falta de límites en el urbanismo del Levante permite seguir desarrollado más y más infraestructuras turísticas y residenciales sin control y nos ha ido llevando de manera acelerada, no sólo a destruir el entorno natural y el paisaje en el que queremos seguir viviendo, sino a generar problemas sociales y económicos que afectan esencialmente a nuestros jóvenes.
P: Una pregunta relacionada con la anterior: ¿Crees que ha habido una buena integración entre los inmigrantes, de antes y de ahora, y los naturales de Benidorm?
R: A un inmigrante interior y jubilado con una pensión suficiente no creo que se le pueda considerar un inmigrante, sino como un nuevo residente muy afortunado. Es mi caso y es también, en mucha mayor medida, el de los residentes de alto nivel adquisitivo procedentes de otros países de Europa que han encontrado su paraíso aquí. En lo que se refiere a la cultura y la lengua locales debo decir que considero una riqueza. Me informo y leo sobre la historia local y aunque de manera no reglada, trato de aprender valenciano. Leo, aún con dificultad, en esa lengua y les pido a mis nuevos amigos de por aquí que me hablen en valenciano. No aprecio imposición ni discriminación lingüística, lo cual me parece obviamente muy bien. En cuanto a la integración de los verdaderos inmigrantes, es decir de aquellos que proceden de diferentes culturas y países, no tengo aún visión de conjunto, aunque la relación que he tenido con trabajadores extranjeros empleados en la construcción y la jardinería ha sido excelente. Naturalmente mi opinión, desde el respeto a los derechos humanos, no puede ser otra que la de acoger a personas de toda clase de culturas, religiones y costumbres huyendo de la miseria y de la guerra y favorecer su integración en nuestra sociedad. Por otro lado, estos inmigrantes constituyen una fuerza de trabajo esencial que nuestra economía local y nacional necesita ahora tanto como ya necesitó en el pasado a los españoles de otras regiones que vinieron a esta zona hace décadas en busca de trabajo y contribuyeron decisivamente al desarrollo de Benidorm.
P: ¿Qué piensas que le falta a Benidorm para que sea la ciudad perfecta? En cuanto a cultura, deportes, infraestructura, seguridad, etc.
R: Ya he comentado antes las bondades de la construcción en altura, la ausencia de límites de la expansión del urbanismo turístico y las deficiencias de los carriles-bici en toda la comarca. También he hablado de la precariedad del equipamiento técnico del magnífico salón de actos de la Casa del Fester. Igual ocurre con el centro social La Torreta; hace unos años, hice mis pinitos en teatro, y recuerdo que en cierta ocasión representamos una obra en el salón de actos de dicho centro: no se entendía lo que los actores decían en escena, debido a su pésima acústica. Es necesario acondicionar acústicamente esta sala pues dispone de un buen escenario y de muchas butacas, pero, ¿de qué sirve todo eso si no se puede utilizar para ciertas actividades culturales? No conozco bien otros espacios, como el nuevo Centro Cultural o el Centro social Llorca Linares, pero he oído decir que también admitirían algunas reformas. Respecto a los auditorios en L’Aigüera, están muy bien, pero sólo se pueden utilizar durante los dos o tres meses de verano. Por tanto, la conclusión no puede ser otra: es necesario que el Ayuntamiento de Benidorm le preste más atención a la cultura, que invierta en cultura. No todo debe ser turismo.
P: Pues esto ha sido todo. ¿Deseas añadir algo más?
R: Sí, se me olvidaba: el asunto de los trileros. Es de ver cómo engañan a los incautos con excesiva habilidad, y cómo están organizados para huir de la policía. Y yo me pregunto: ¿no se podría evitar? ¿La policía no sabe quiénes son, o es que hace la vista gorda? Creo que es algo evitable en una ciudad como Benidorm.
P: Pues gracias por tus declaraciones, Bienvenido. De esta manera, nuestros lectores sabrán algo más de ti y de la Asociación que presides.
R: Gracias a ti, Manuel.
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