𝗧𝗨 𝗖𝗨𝗘𝗥𝗣𝗢 𝗧𝗜𝗘𝗡𝗘 𝗨𝗡 𝗛𝗢𝗥𝗔𝗥𝗜𝗢. ¿𝗧𝗨 𝗘𝗠𝗣𝗥𝗘𝗦𝗔 𝗟𝗢 𝗥𝗘𝗦𝗣𝗘𝗧𝗔?

Reunión de estrategia a las 8:00. Tarea creativa compleja a las 14:00. Decisión importante a las 22:00 por mail.
Y luego nos preguntamos por qué el equipo está agotado, desconcentrado o cometiendo errores evitables.
Los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo de aproximadamente 24 horas. No son una moda wellness ni pseudociencia: están regulados por el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, que actúa como nuestro «reloj maestro» interno.
Y es que hay momentos del día en los que tu cerebro está preparado para concentrarse profundamente, y otros en los que apenas puede sostener una conversación compleja.
Por ejemplo:
→ Alrededor de las 10:00h se alcanza el pico de concentración.
→ Entre las 14:30h y 15:30h tenemos máxima coordinación y velocidad de respuesta.
→ A las 21:00h comienza la secreción de melatonina, preparándonos para el descanso.
¿Y qué hacemos muchas veces? Exacto: programar reuniones maratonianas a primera hora, pedir creatividad después de comer y enviar correos «urgentes» cuando el cerebro ya debería estar desconectando.
No es casualidad que la presión sanguínea más elevada sea alrededor de las 18:30h o que la temperatura corporal mínima ocurra sobre las 4:30h. El cuerpo tiene su propia lógica.
Desde RRHH y liderazgo, tenemos una oportunidad enorme aquí: Diseñar el trabajo con inteligencia biológica. De dejar de premiar el «estar siempre disponible» y empezar a valorar el «estar en tu mejor momento cuando más importa».
Aquí te propongo algunas acciones sencillas:
✅ Revisa el horario de las reuniones clave. ¿Estás pidiendo pensamiento estratégico a las 8:00 cuando la gente aún está activándose? Considera moverlas a media mañana.
✅ Protege los bloques de trabajo profundo. El pico de concentración no dura todo el día. Evita interrupciones innecesarias en esas ventanas.
✅ Normaliza el respeto al descanso nocturno. Nada de correos «solo para que lo veas mañana» a las 23:00. El cerebro no distingue intenciones, solo estímulos.
✅ Habla de esto abiertamente. Muchas personas ni siquiera saben que su bajón de las 15:00 es fisiológico, no falta de voluntad.
✅ Predica con el ejemplo. Si lideras un equipo, tus hábitos marcan la norma implícita.
No necesitas cambiar todo de golpe. Pero sí necesitas empezar a cuestionar si la forma en que organizas el trabajo respeta —o sabotea— la biología de tu gente.
Y aquí va la pregunta incómoda para cerrar:
Si alguien analizara cómo está diseñada tu jornada laboral (o la de tu equipo), ¿Diría que respeta los ritmos humanos o que los ignora por completo?
Carmen de la Peña
Imagen: @NIH
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