
Muchas organizaciones invierten enormes esfuerzos en diseñar procesos de onboarding, kits de bienvenida, presentaciones inspiradoras y discursos sobre valores el día que aterrizas. Y está bien hacerlo
El problema aparece cuando esa misma atención desaparece en el momento en que alguien decide marcharse. Porque es ahí, precisamente ahí, donde la cultura se muestra de forma más rotunda. En cómo se gestiona una salida se ve si una empresa entiende a las personas como piezas reemplazables o como humanos con los que ha compartido una etapa de valor mutuo y por los que se tiene un aprecio y un respeto.
Cuando una salida se gestiona como un trámite frío o, incluso, si es voluntaria, desde el resentimiento, el mensaje no va dirigido a quien se va, sino a los que se quedan. Y el mensaje es: aquí importas mientras estás. Después, que te…
Ese tipo de actitud deteriora la confianza y merma el compromiso de los que se quedan.
En Humanizers Academy ayudamos a líderes y organizaciones a entender que la cultura no se demuestra sólo cuando alguien entra, sino también cuando alguien se va. A construir modelos de liderazgo capaces de gestionar las despedidas con respeto, madurez y coherencia, porque eso es lo que refuerza la credibilidad y mejora el compromiso.
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