Alfonso Puchades Orts nos habla de Paco Coello Bertomeu

Profesor y sacerdote

P: Hoy vamos a recordar a Paco Coello, profesor de Filosofía en enseñanza secundaria y sacerdote, fallecido hace ocho años. Y para ello hemos contactado con Alfonso Puchades, buen amigo suyo. Buenos días, Alfonso.

R: Buenos días, Palazón.

P: Tú has sido muy amigo de Paco. ¿Desde cuándo?

R: Pues desde hace unos 40 o 45 años. Es decir, desde casi siempre.

P: ¿Nos puedes decir algo de sus orígenes, de su infancia, de sus primeros estudios?

R: SU FAMILIA PROCEDÍA DE BENISSA; SUS BISABUELOS ERAN EBANISTAS; SE ESTABLECIERON EN POLOP EN LOS AÑOS TREINTA: MUEBLES COELLO. DESPÚES, EL NEGOCIO PASÓ A LOS ABUELOS, PADRES E HIJOS DEL FUNDADOR. PACO TENÍA DOS HERMANOS: JAIME Y PEPA. SIEMPRE HA RESIDIDO EN POLOP, A EXCEPCIÓN DE LOS AÑOS QUE ESTUVO EN EL SEMINARIO DE VALENCIA Y EN ALGUN PUEBLO POR RAZONES DE SU TRABAJO (COMO PROFESOR DE INSTITUTO O COMO PÁRROCO). DE SU INFANCIA SÉ MUY POCO. RECUERDO QUE ME DIJO QUE, CUANDO ERA PEQUEÑO, YA MONTABA UN ALTAR EN EL BANCO DE MADERA DE SU PADRE Y JUGABA A DECIR MISAS; POR LO TANTO, SU VOCACIÓN FUE MUY TEMPRANA

P: Paco fue compañero mío en el IES Pere Maria. Además, tuvo otros destinos como profesor. ¿Puedes aportar algunos datos a este respecto?

R: Sí, fue profesor de Filosofía en el Pere Maria (ejerció durante un tiempo el cargo de director); después pasó al Bernat de Sarrià. Me llevaba muchas veces a estos institutos para que hablara a los alumnos sobre la vocación misionera y otros temas. También coincidí alguna vez con él en un tribunal de Selectividad, en Denia; yo iba como presidente y él como vocal de Filosofía.

P: Como sacerdote, ¿recuerdas en qué pueblos y parroquias ejercía su misión?

R: Creo que su primer destino fue Penáguila; muy pronto fue adscrito a la parroquia del Carmen (Paco pertenecía a la diócesis de Valencia), donde dirigía, muy activamente, grupos de oración y de vocación misionera. Allí es donde empezamos a trabajar juntos. Desde 1992. Viajábamos, junto con Juan Rodríguez, párroco de El Carmen, y otras personas, a un montón de países extranjeros: Tierra Santa, en primer lugar, pero también Grecia, Turquía, Guinea Ecuatorial, Roma, etc. En Roma estábamos cuando murió Juan Pablo II, mientras hacíamos un mes de retiro o reciclaje. Otros retiros los hacíamos en ciertos puntos de la península: el Desierto de Las Palmas, en Elda, en Alicante, en Jávea… Con asiduidad, en Adviento y en Pentecostés. En esos viajes y retiros llegamos a establecer fuertes relaciones de amistad Paco y yo (entre otras cosas, era mi confesor). Por Navidad íbamos a lugares como Fontilles, Cotolengo (congregación religiosa en SanVicente del Raspeig) para llevar comida y donativos. En cuanto a Hispanoamérica, hemos viajado en plan misionero, para ayudar a salir de penurias y violencias, a países como Colombia, Ecuador… Más recientemente a Perú, Chimbote, con un grupo de médicos, donde ha estado ejerciendo su labor sacerdotal más de 15 años nuestro buen amigo Jaume Benaloy. Tengo muchos recuerdos de Paco Coello, hombre amable, servicial y sonriente. Y lo echo mucho de menos. Y me imagino que, como yo, mucha gente lo conocía y lo apreciaba. Paco se hacía de querer, porque él, como sacerdote y como persona, lo daba todo.

P: ¿Me puedes hablar ahora de tus relaciones con él? Excursiones, viajes, tertulias…

R: Paco dirigía un grupo de oración en la parroquia de El Carmen; actualmente acude menos gente, porque las personas se hacen mayores o fallecen; y no es fácil la renovación entre la juventud. Y coordinaba los viajes al extranjero, como más arriba te decía, muchas veces con nuestro inseparable Juan Rodríguez y con el grupo de oración. Cuando Paco cayó enfermo, yo lo visitaba con asiduidad. Y recuerdo esta anécdota: en un momento determinado, ya al final de su existencia, lo visité en el Hospital de Levante. Y, mermado como estaba, susurrando, me llegó a decir: “¿Quieres que te confiese?” (él a mí, cuando era él quien quizá lo necesitaba). “Claro que sí” -le respondí yo. Al día siguiente, hablé en la parroquia de su estado y convinimos en que yo le llevaría la comunión porque lo vi muy enfermo; al poco tiempo murió. Es una anécdota entrañable que nunca olvidaré.

P: ¿Cómo crees tú que Paco veía a Benidorm, en cuanto a pueblo, infraestructura, inmigración, etc.

R: Es una pregunta muy difícil de contestar. Yo sé que Paco quería mucho a Benidorm. Hacía todo lo que podía por los necesitados. Leía mucho, reflexivamente, y me consta que dejó buena huella entre sus alumnos, así como entre los feligreses y el pueblo en general.

P: Lo llamaban “el pico de oro”, por lo bien que hablaba. Y también cantaba muy bien. ¿Qué otras aficiones tenía?

R: Sí, hablaba muy bien, en sus homilías y dando clase, supongo. No le conocí otras aficiones, aparte de leer mucho, como antes he dicho, y de viajar, casi siempre en plan altruista y misionero. Deportista sí que no era.

P: ¿Quieres añadir alguna cosa que nos hayamos dejado en el tintero? (distinciones honoríficas, publicaciones, etc.)

R: Pues no. Me imagino que habrá tenido multitud de reconocimientos y distinciones, pero no me consta. Y lo que es publicar, no creo que dejara nada escrito.

P: Gracias, Alfonso. Estas declaraciones servirán para que los que lo conocieron no lo olviden nunca.

R: Gracias a ti.