MI INDIGNADA REFLEXIÓN SOBRE EL DRAMÁTICO ACCIDENTE FERROVIARIO DE ADAMUZ

Esto no es un hecho aislado ni un accidente inevitable. Es la consecuencia directa y acumulada de un gobierno absolutamente irresponsable, incompetente y moralmente quebrado. Desde que están en el poder, el balance es demoledor.

Durante la pandemia, ¿cuántas vidas se habrían salvado si se hubiera actuado a tiempo? Con la DANA, ¿cuántos daños y muertes se habrían evitado si se hubieran hecho las infraestructuras necesarias cuando correspondía

A esto se suman los accidentes ferroviarios con víctimas mortales, los retrasos interminables, los parones y situaciones de riesgo extremo para miles de viajeros, todo ello provocado por la dejadez, la falta de inversión y el abandono del mantenimiento. No es mala suerte: es negligencia continuada.

Estamos ante un gobierno que ha dedicado más tiempo a repartirse el poder, colocar a los suyos y saquear al ciudadano que a gobernar. Un gobierno empeñado en destruir las instituciones, una tras otra, sin pudor y sin consecuencias. Y lo más grave: aquí nunca pasa nada. Nadie dimite. Nadie asume responsabilidades.

Eso sí, exigen dimisiones a la oposición con una hipocresía repugnante: a Juanma Moreno por los cribados, a Ayuso por las residencias, a Mazón por la DANA… a todos les llaman asesinos, mientras que en este gobierno de auténticos responsables de muertes y desgracias no dimite absolutamente nadie.

Pero no todo es culpa del Ejecutivo. También hay una oposición lamentable, cobarde e inútil, incapaz de plantar cara y de movilizar a una ciudadanía harta, empobrecida y engañada. Una oposición que permite que esta banda de irresponsables no gobierne el país, sino que lo vaya desmantelando y empujando al desastre.

Y, como siempre, al final se impondrá su relato manipulador y falsario. Los responsables saldrán indemnes, las víctimas caerán en el olvido y todo quedará en nada. Hasta el próximo desastre.

Félix Román