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Lo dijo… Jordi Alemany sobre como conseguir ser el mejor de un equipo

Durante años se ha glorificado la figura del “alto rendimiento individual”, como si el éxito profesional fuera una carrera en solitario. Pero los líderes que dejan huella no son los que acumulan méritos propios, sino los que elevan el rendimiento, la confianza y la autoestima de quienes les rodean.

Porque liderar no es destacar por encima de los demás, sino conseguir que otros brillen gracias a tu influencia. El ascenso personal puede darte un cargo. El impacto en los demás te da un legado. Y ese legado no aparece en la nómina, pero queda en cada persona que creció, se sintió capaz y se atrevió porque tú estuviste ahí.

Las empresas necesitan menos héroes y más líderes capaces de desarrollar talento, construir seguridad psicológica y convertir un grupo de profesionales en un equipo de alto rendimiento.

En Humanizers Academy, formamos a líderes que no solo consiguen resultados, sino que los multiplican a través de su equipo. Nuestro programa Human Leadership entrena a mandos intermedios y ejecutivos para pasar de liderar tareas a liderar personas, de dirigir con presión a impulsar con propósito.

Si lideras el área de RRHH y quieres desarrollar líderes que no solo suban en el organigrama, sino en el recuerdo de quienes trabajan con ellos, visita www.humanizersacademy.com y descubre cómo nuestro programa puede transformar la calidad del liderazgo en tu organización.

Jordi Alemany: «El problema no son las nuevas generaciones, sino las viejas mentalidades»

Es mucho más fácil culpar a los jóvenes de «frágiles» que admitir que nuestro modelo de gestión ha quedado obsoleto.

Escuchamos constantemente que las nuevas generaciones no tienen cultura del esfuerzo, que no aguantan la presión o que carecen de lealtad. Pero la realidad es mucho más incómoda de aceptar: el problema no son las nuevas generaciones, sino las viejas mentalidades.

Estamos intentando liderar el talento del siglo XXI con herramientas y creencias del siglo XX. Seguimos queriendo imponer la jerarquía por miedo, el control por presencia y la lealtad por antigüedad, en un mundo donde el talento busca propósito, flexibilidad y respeto. Los jóvenes no son menos trabajadores; simplemente no están dispuestos a aceptar condiciones que sus padres normalizaron a cambio de una estabilidad que hoy ya no existe.

El conflicto surge cuando una mentalidad basada en el «aquí se hace lo que yo digo» choca con una generación que pregunta «¿para qué sirve lo que hago?». No es falta de compromiso, es falta de encaje. Si tu cultura empresarial todavía cree que el mando y control es la única forma de obtener resultados, el problema no es la edad de tus empleados, es la rigidez de tus estructuras.

Las organizaciones que están ganando la partida no son las que se quejan en los medios de comunicación de que «la gente no quiere trabajar», sino las que han tenido la humildad de actualizarse. Aquellas que han entendido que el liderazgo hoy no es una posición de poder, sino una capacidad de servicio y de generación de contextos donde el talento, de cualquier edad, quiera quedarse.

En Humanizers Academy ayudamos a líderes y organizaciones a jubilar las viejas mentalidades y a construir culturas maduras, capaces de conectar con el talento actual a través de la confianza y el impacto real.

Si lideras el área de RRHH o ocupas una posición ejecutiva, entra ahora en www.humanizersacademy.com y descubre cómo transformar tu liderazgo para que deje de ser un obstáculo y se convierta en el motor de tu organización.

Charlie Chaplin decía que: «Ser humilde no significa ser pobre. Significa que en escasez y en abundancia eres la misma persona.»

Durante mucho tiempo no entendí del todo esa frase. Hasta que la vida me puso frente a un espejo. Tenía 42 años. Un buen cargo en una multinacional. Buen sueldo. Reconocimiento.

Desde afuera parecía éxito. Pero una noche me hice una pregunta incómoda: “¿Esta es la vida que quiero vivir los próximos 20 años?”

El silencio fue brutal. Porque cuando uno se hace esa pregunta de verdad… ya no puede volver a dormirse. Semanas después renuncié. Sin plan perfecto.

Sin garantías. Sin saber exactamente qué iba a pasar. Pasé de tener un cargo importante a volver a ser simplemente Jorge. Y ahí entendí algo que Chaplin tenía razón en decir. La humildad no tiene que ver con cuánto dinero tenés.

Tiene que ver con cuánto estás dispuesto a mirarte con honestidad. Porque el ego te hace sostener una vida que ya no sentís tuya. Pero la humildad… la verdadera humildad… te permite hacer algo mucho más difícil: reconocer que tu vida necesita evolucionar. Con los años acompañé a muchas personas exitosas.

Personas que desde afuera parecen tenerlo todo. Pero que en privado se hacen una pregunta que casi nadie se anima a decir: “¿Y si ya llegué… pero no soy feliz?” Y ahí aparece el gran desafío. Seguir sosteniendo el personaje. O tener la humildad de aceptar que incluso después del éxito… todavía podés reinventarte. Porque el ego te puede llevar a la cima. Pero solo la humildad te permite hacer algo que muy pocos se animan: volver a empezar cuando todos creen que ya llegaste. Jorge Inda.

Jorge Inda

Lo dijo… Jordi Alemany: «Cuando un mando intermedio se convierte en un «jefe tóxico» el problema no es la persona, sino la cultura»

Muchas veces etiquetamos como “jefes tóxicos” a profesionales que adolecen de las 3 meta-habilidades necesarias para liderar hoy en día, pero ocupan una posición donde se espera que tengan capacidad de liderazgo.

Pero, el problema no radica en las personas que ocupan la posición de liderazgo sin estar preparados para ello. La raíz del problema suele estar bastante más arriba. En concreto, en los ejecutivos y la cultura que inculcan con sus decisiones.

Cuando alguien sin inteligencia emocional, ni pensamiento crítico, ni mentalidad de aprendiz (las 3 meta-habilidades imprescindibles para liderar en el siglo XXI) accede a un puesto de responsabilidad es porque alguien, más arriba en el organigrama, decidió que esa era la persona adecuada.

La realidad, en la que casi nadie repara, es que en la mayoría de empresas se asciende según 4 criterios: años de antigüedad, resultados individuales, lealtad al “amo”… o por aceptación de las condiciones que te ponen encima de la mesa. Te lo venden como un premio y, claro, si dices que no a un premio, te estigmatizan para siempre.

Los responsables de RRHH ven las consecuencias cada día: rotación difícil de explicar, clima deteriorado, absentismo emocional. Y una especialmente dolorosa: los propios mandos medios, quemados, desbordados y confundidos.

Lo más perverso es que se sigue poniendo el foco en culpar a los jefes. Cuando la pregunta debería ser otra: ¿quién decidió ascender a esa persona a una posición de liderazgo?

En Humanizers Academy ayudamos a nuestros clientes a atacar este problema desde la raíz. No solo desarrollamos las habilidades que mandos intermedios y equipos directivos necesitan para liderar hoy. También ayudamos a RRHH a revisar procesos de promoción y desarrollo que han dejado de funcionar y que, en demasiados casos, generan más desgaste que resultados.

Si lideras el área de personas de tu empresa y sientes que ha llegado el momento de revisar cómo estáis promoviendo y formando a vuestros líderes, entra en www.humanizersacademy.com y completa el formulario de contacto. Estaremos encantados de acompañaros en la actualización del modelo de liderazgo.

Lo dijo… Jordi Alemany: «No es la montaña la que conquistas, sino tus propios límites»

Un error común que muchas personas cometen es creer que el verdadero desafío está en el obstáculo que enfrentan.

No es la montaña lo que conquistas, sino tus propios límites.

El crecimiento personal y profesional no proviene sólo de superar desafíos, sino de empujar las fronteras de lo que crees que eres capaz de hacer.

Un líder no se centra únicamente en las metas tangibles, sino en cómo superar sus propias limitaciones, miedos e inseguridades en el proceso.

Al conquistar nuestros limites, no sólo nos volvemos más resilientes, sino también más capaces de inspirar a nuestros equipos a hacer lo mismo.

Si lideras el área de RRHH y ves que a tu equipo le falta esa capacidad de romper sus propias barreras, te invito a reflexionar sobre cómo podéis desarrollar un entorno que fomente el crecimiento personal y la superación de los propios límites.

Si te interesa saber más sobre cómo potenciar esta mentalidad en tu organización, escríbenos ay estaremos encantados de explorar contigo posibles estrategias de mejora.