
No se pierdan los disfrutones de las bellas artes la exposición ‘Luis Francisco Esplá, pasión por expresar’, que culmina y condensa una serie de actividades para exaltar la figura de un alicantino ilustre con la excusa (fabulosa excusa) de los 50 años de alternativa taurina. Acudan, en civil procesión respetuosa y expectante, al conocido Edificio de Correos de la capital de la provincia, un histórico palacete que, con frecuencia, le quita el nombre oficial a la plaza donde se ubica, la del genio literario Gabriel Miró, con la paradoja de que mantiene el nombre de ‘Correos’ tras haber cambiado, hace ya bastantes meses, de destino, reconvertido en sede de la Delegación del Gobierno de la Generalitat en la provincia de Alicante.
Merece la pena hacer un viaje desde diversos puntos de la provincia, e incluso de fuera de ella, para disfrutar de lo que llamaría ‘el mundo espladiano’, un universo que tiene que ver mucho, claro está, con la ingente figura de uno de los toreros más significativos del siglo XX, pero que sobrepasa la tauromaquia, dada la compleja y brillante personalidad del protagonista, un Luis Francisco Esplá que, antes de soñar con toros, capotes, muletas, banderillas y espadas (o acaso a la vez) se matriculaba en la Escuela de Bellas Artes San Carlos de Valencia porque su alma joven aspiraba a dominar la pintura, la escultura y hasta la literatura, disciplina ésta que bien podría, a mi juicio y el suyo, englobarse entre las más hermosas actividades del ser humano.
Esplá se licenció en Bellas Artes y llevó el toreo a la cumbre de los más grandes maestros empezando por Joselito el Gallo y Juan Belmonte, y siguiendo por Luis Miguel Dominguín, Manolete, Paco Camino, El Viti, Curro Romero y otros muchos, entre ellos Morante de la Puebla, quien fue testigo de la ceremonia de la alternativa de Alejandro, el hijo de Esplá, el 20 de junio de 2010, dentro de la Feria de Hogueras, acontecimiento en que el padrino fue el propio Luis Francisco.

Se cumplieron en mayo pasado los 50 años de la alternativa de Luis Francisco. La tomó en Zaragoza el 23 de ese mes de 1976, con Paco Camino de padrino y ‘El Niño de la Capea’ como testigo. La confirmación en Las Ventas de Madrid tendría lugar el 17 de mayo de 1977. Esplá ha hecho el paseíllo 89 veces en Las Ventas. Ha sido (y es) una de las figuras más queridas y estimadas de la capital de España, cuyos aficionados más veteranos recordarán con placer aquella memorable tarde en que gozaron en Las Ventas de la llamada ‘Corrida del siglo’, uno de los festejos finales de la Feria de San Isidro, el 1 de junio de 1982: salieron a hombros los tres matadores (Luis Francisco, Ruiz Miguel y José Luis Palomar), el ganadero, Victorino Martín, y el mayoral de la ganadería.
La planta baja del Edificio de Correos acoge, hasta el 30 de agosto, la magna exposición homenaje a Luis Francisco, a quien me gusta calificar como el Oscar Esplá de la tauromaquia, dado que su magnetismo taurino está enriquecido por su talento creador, como se puede comprobar en los variados y artísticos diseños de numerosos trajes de luces, en los carteles que elaboró tanto para corridas de toros como para diversos acontecimientos culturales, entre ellos el Festival de Benidorm. Entre los vestidos de torero de la exposición destaca el que lució en la corrida goyesca de la localidad francesa de Arlés, en 2016, una obra de arte como los numerosos carteles que pintó para esa corrida y para otras muchas en Madrid, Alicante, Nimes y Céret.
La muestra, patrocinada por la Generalitat Valenciana, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Alicante, ofrece a los visitantes, además, películas, videos, fotografías y vitrinas con revistas y otras publicaciones con las que colaboró Luis Francisco Esplá, dejando constancia de sus dotes intelectuales como escritor y conferenciante. Este alicantino universal ha dado conferencias en diversas academias, en el Museo del Prado, en el Centro Pompidou de París y en la parisina Universidad de la Sorbona.
El bagaje de la mejor tauromaquia, la riqueza artística e intelectual de Luis Francisco Esplá se disfruta en esta exposición que terminaría calificando como un concierto magistralmente dirigido por la comisaria de la muestra, la profesora universitaria María Verónica de Haro. Ella, a mi entender, ha hecho que Luis Francisco, pueda ser denominado el Oscar Esplá de la tauromaquia, no en vano el torero es sobrino nieto en segundo grado del eminente compositor. En el toreo, la pintura, la escultura y la escritura de Luis Francisco Esplá hay una trascendente musicalidad.
Ramón Gómez Carrión