
Salir de nuestro lugar habitual para descubrir nuevos paisajes, reencontrarnos con amigos y familia y dejar atrás las rutinas es una forma de cuidar nuestra salud. El descanso, la desconexión y la apertura a nuevas experiencias nos permiten reconectar con lo esencial
Cada viaje es una invitación al asombro. Recorrer calles, paseos y pueblos que nuestros pies nunca habían pisado amplía nuestra mirada. Lo vivido nos transforma: aprendemos, ganamos sabiduría y despertamos cada día con un nuevo capítulo por escribir.
Desde que llegué me enamoré de Vitoria: una ciudad amplia, acogedora y de preciosa arquitectura. Pero, sobre todo, me han conquistado sus personas. Compartir estos días con Manuel y Rosa está siendo un regalo. Siempre tienen una sonrisa, disfrutan de la vida y transmiten una energía que contagia.
Qué importante es elegir a quienes nos inspiran, nos hacen vibrar y sacan lo mejor de nosotros. Personas que, aunque tengan motivos para quejarse, eligen agradecer; que no presumen, sino que acogen; que comparten con naturalidad y hacen que te sientas en casa.
De personas así también se aprende. Ojalá sepamos incorporar un poco de su actitud, su autenticidad y su forma de estar en el mundo. Porque el verdadero bienestar no siempre está en los lugares que visitamos, sino en las personas con las que compartimos el camino.
Muchas gracias y Feliz lectura
Deborah Newton Torrubia
Debe estar conectado para enviar un comentario.