
En Altea hay problemas que no necesitan informes para ser visibles. Basta con pasear por la calle. Uno de ellos está al inicio de la calle Candelaria, donde se encuentra uno de los múltiples puntos negros peatonales de Altea, la conocida por muchos vecinos como «la rampa de las mil caídas».
Ayer fue una mujer que ha terminado con el tobillo fracturado tras sufrir una caída en este punto. Mañana puede ser cualquier vecino o turista. Lo más grave es que este accidente no sorprende a nadie. Todos conocen el peligro de esta rampa: los vecinos, los sanitarios, la Policía Local y también el equipo de Gobierno y su alcalde Diego Zaragozí.
«Estamos hablando de un problema que lleva años provocando caídas y lesiones sin que el Ayuntamiento haya adoptado una solución definitiva. No podemos esperar a que haya más víctimas para actuar», ha señalado el concejal del Partido Popular, José María Sellés.
Cada año, especialmente durante la temporada turística, vuelven a repetirse los accidentes. Miles de personas recorren nuestras calles sin imaginar que uno de los accesos más transitados al casco histórico sigue siendo un punto negro para la seguridad peatonal.
La preocupación aumenta ahora con la llegada del verano. Una caída puede arruinar unas vacaciones o provocar lesiones importantes que serían evitables con una actuación decidida por parte del Ayuntamiento.
«Lo indignante es que el Gobierno de Compromís y PSOE conoce perfectamente esta situación y sigue sin resolverla. Los vecinos llevan demasiado tiempo reclamando una actuación que nunca llega», ha afirmado Sellés.
Desde el Partido Popular de Altea exigimos al alcalde Diego Zaragozí que deje de mirar hacia otro lado y actúe de una vez. La seguridad de vecinos y visitantes debe estar por encima de cualquier excusa.Los vecinos ya han esperado demasiado. Es hora de pasar de las palabras a los hechos y arreglar definitivamente la rampa de la calle Candelaria