No te falta Marketing

No te falta marketing.

Te falta convertirte en alguien que admirás.

Lo veo todos los días.

Personas desesperadas por conseguir clientes.

Más seguidores.

Más ventas.

Más reconocimiento.

Y mientras tanto…

siguen faltándose el respeto.

Prometen hábitos que no cumplen.

Sueños que no persiguen.

Libros que no leen.

Conversaciones que postergan.

Decisiones que evitan.

Quieren una vida extraordinaria.

Pero sostienen hábitos ordinarios.

Robert Greene dice:

«Conviértete en un objeto de deseo.»

Y la mayoría interpreta que debe aparentar más éxito.

Mostrar más.

Exhibir más.

Posar más.

Yo creo que se trata de algo mucho más profundo.

Convertirte en alguien cuya vida respalde sus palabras.

Porque las personas perciben.

Perciben cuando hay coherencia.

Perciben cuando hay verdad.

Perciben cuando alguien habla desde una cicatriz y no desde una teoría.

Cuando renuncié a la multinacional no tenía un plan perfecto.

No tenía una comunidad.

No tenía cientos de miles de seguidores.

No tenía un libro.

Lo único que tenía era una certeza:

No quería seguir siendo la persona en la que me había convertido.

Mi reinvención no comenzó cuando dejé un trabajo.

Comenzó cuando dejé de traicionarme.

Cuando empecé a cumplir mi palabra.

Cuando entendí que el activo más importante que tenía no era mi experiencia.

Era mi identidad.

Y ocurrió algo curioso.

Cuanto más trabajaba en mí…

menos tenía que convencer.

Cuanto más crecía…

menos tenía que vender.

Cuanto más coherente me volvía…

más personas querían escucharme.

Porque nadie quiere comprar humo.

Las personas quieren confiar.

Quieren sentirse seguras.

Quieren seguir a alguien que vive aquello que enseña.

Por eso hoy quiero hacerte una pregunta incómoda.

Si mañana te conocieras por primera vez…

¿te contratarías?

¿invertirías en vos?

¿confiarías en vos?

¿seguirías tus consejos?

Porque la vida que querés no está esperando una mejor estrategia.

Está esperando una mejor versión de vos.

Y acá aparece la verdad que más duele.

El problema no es que el mundo todavía no te eligió.

El problema es que hace años que vos tampoco te estás eligiendo.

Y mientras eso no cambie…

nada cambia.

Jorge Inda

Deja un comentario