Manolo Palazón entrevista a Matías Fuetterer, hijo de Werner Fuetterer, famoso actor en Alemania y fundador del Camping Benidorm

Matías Fuetterer nos habla de su padre, famoso actor en Alemania y fundador del Camping Benidorm: Werner Fuetterer.

P: Buenos días, Matías.

R: Buenos días, Manuel.

P: El objeto de esta entrevista es recordar la figura de tu padre como fundador de uno de los primeros campings de Benidorm, en los años 50. Después me hablarás de su carrera de actor.

R: En los años 50, mi padre emprendió un viaje con la familia a España. Él ya tenía vínculos con nuestro país, ya que estuvo en los años 30 intentando montar una productora de cine, pero que tuvo que abandonar el proyecto al comenzar la guerra civil. Se había criado de niño en Guatemala, por lo que dominaba perfectamente el español. Este nuevo viaje a España le deparó la satisfacción de reencontrarse con viejos amigos que había conocido en su anterior viaje a España. En los 50 los alemanes empezaron a buscar lugares de vacaciones en la costa mediterránea e incluso algunos establecieron su residencia aquí. Mi padre vio en Benidorm un enclave privilegiado para satisfacer la demanda de los alemanes. En 1957 fue inaugurado el camping con el nombre de “Ferienplatz”, que significa lugar de vacaciones, en alemán. El nombre posteriormente se cambió al actual, Camping Benidorm. Actualmente el camping lo estoy regentando yo. Es un negocio consolidado y tenemos una clientela fija muy fiel. El turismo en Benidorm es muy estable ya que vienen turistas a lo largo de todo el año. Cada estación del año tiene su propio público y su propia oferta turística. Además, el clima es muy bueno durante todo el año, por lo que la afluencia de turistas es estable en Benidorm.

P: ¿Me puedes hablar de sus orígenes: padres, esposa, hijos…?

R: Mi padre llegó a Benidorm con su primera esposa, Hildegard. Ella padecía de reúma, lo cual fue también una razón por la que buscaban un lugar de residencia que resultara beneficioso para su delicado estado de salud. Con el paso del tiempo no pudo sobreponerse a su débil estado físico y falleció de forma prematura, en 1961. Posteriormente, en 1963, mi padre conoció en Hamburgo a mi madre, Edith, actriz de teatro, y se casó con ella al año siguiente. Yo nací dos años más tarde; tres años después, mi hermano Stephan.

P: Y ahora, te ruego que me hables del actor que fue Werner, sobre todo de cine, durante más de cinco décadas, algo prácticamente desconocido para nuestros lectores.

R: Mi padre nació en 1907 en Barth, Pomerania Occidental, región perteneciente al reino de Prusia, al norte de la actual Alemania. Empezó su carrera como actor en 1925, siendo su papel más icónico el del arcángel en la obra maestra “Fausto” (1926) película muda de F.W. Murnau. Se hizo muy popular en Alemania con la película “Perdí mi corazón en Heidelberg”, también muda de 1926. Alcanzó su pico de popularidad antes de la Segunda Guerra Mundial, interpretando a menudo al galán romántico, al «amigo simpático» o papeles secundarios en películas como “El marido modelo” o “La hija del regimiento”. En la década de los 50 intervino también en numerosas películas de éxito en Alemania, generalmente comedias, como “Eso le puede pasar a cualquiera” o “La secretaria privada”. En esta época también fue presidente de la Unión de Actores Cinematográficos Alemanes. En total ha intervenido en cerca de 100 películas, desde 1924 hasta 1967. En 1978 hizo su última aparición en el cine, en la película “La última bandera”.

P: ¿También hizo teatro?

R: Si, actuó en innumerables obras de teatro. Entre ellas, en los años 30 actuó en numerosos escenarios de Estados Unidos y Canadá con la obra “Victoria Regina”, bajo el seudónimo de Werner Bateman. Después de su estancia en España, interpretó “Troilo y Crésida” en el Teatro de Cámara de Munich. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, creó junto a otros actores una compañía teatral que recorría Alemania en autobús, llevando una felicidad transitoria a muchos rincones del país. Entre 1946 y 1950 asumió la dirección del Corso Theater de Berlín. En los años 70 actuó en escenarios de Alemania, entre ellos en el Renaissance-Theater de Berlín.

P: ¿Podía compaginar el negocio con su vocación artística?

R: Al principio, el camping abría solo en la temporada de verano. En invierno mis padres tenían sus compromisos profesionales en Alemania, lo que además complementaba sus ingresos con sus facetas de actores, por lo que la pauta era: invierno en Alemania, verano en Benidorm. Cuando mi hermano y yo alcanzamos la edad escolar, mis padres decidieron establecerse permanentemente en Benidorm.

P: Una pregunta me viene a la mente: tu hermano Stefan y tú, ¿habéis heredado las dotes artísticas de Werner?

R: Stephan quiso continuar la tradición familiar de actor, manifestando su intención de estudiar arte dramático. Werner lo envió a Nueva York, con una serie de recomendaciones para el Lincoln Center, donde él había tenido contactos en su momento. Finalmente, Stephan hizo la formación en Madrid, en la Real Escuela de Arte Dramático, interviniendo después en algunas obras de teatro en Madrid, incluso salió en la TV en un episodio de “Farmacia de Guardia”, pero finalmente sus pasos se dirigieron a otras actividades profesionales. En mi caso, no tengo ningún antecedente de estudios o dedicación a la interpretación. De joven, ayudé a mis padres en el camping, después estudié en su día ingeniería y ejercí profesionalmente de ingeniero, hasta que en 2015 cogí las riendas del negocio familiar del camping. Desde hace unos años estoy colaborando en dos grupos de teatro amateur cuyo director eres tú, Manuel Palazón. Es una actividad muy agradable, ya que te permite socializar y a la vez es una buena manera de practicar la memoria y la concentración.

P: Gracias por tus declaraciones, Matías. Una persona como fue tu padre, tanto en su faceta de actor, como viajero y hombre de negocios, merece que sea del conocimiento de nuestros lectores.

R: Gracias a ti, Manuel.