¿Por qué nos interesa el Románico?

¿POR QUÉ NOS EMOCIONA EL ROMÁNICO?

Por Ángeles Valdivieso. Agoraben

Una conferencia nos cautiva por dos motivos. Uno, por la preparación y el conocimiento del tema del conferenciante, y el otro, por su manera de trasladarlo al público. Pues bien, Ángeles Valdivieso ha cumplido sobradamente con los dos.

La conferencia que dio este pasado martes, dos de diciembre, en la asociación cultural Agoraben con el sugestivo título: ¿Por qué nos emociona el Románico? cumple sobradamente esos dos objetivos. Ángeles, muy elegante, habla con voz clara y precisa, moviendo hábilmente sus manos blancas que enmarcan su dicción que en algún momento no está exenta de emoción. Su conferencia versó sobre la penetración en el siglo X del arte románico, diríamos en sentido amplio, de la cultura que conlleva el románico en la zona norte de España.

Según ella, quizá el prerrománico ya esta en la iglesia de Santa Maria del Naranco en Oviedo, y como esta cultura centrada en los monasterios de la orden benedictina se extiende no solo en España a través del denominado “Camino francés” para peregrinar a Santiago, sino por toda Europa, de manera que se puede considerar que conforma el primer movimiento cultural propiamente europeo. Sus Iglesias, monasterios, edificios civiles y militares están regidos por la sencillez, simplicidad y utilidad de las reglas de la propia orden, predominando la bóveda de cañón de medio punto, las ventanas pequeñas o ventanucos que proporcionan un espacio de recogimiento espiritual, con pocas imágenes de cristo o la virgen en su interior, formando un espacio arquitectónico centrado en la oración y la unión con Dios. Todo ello en medio de esa época convulsa en la que la sociedad se divide claramente en tres estamentos: Los “laboratores”, trabajadores, campesinos, artesanos o siervos de la gleba, siempre amenazados por las grandes hambrunas, que obviamente trabajan con sus manos. Los “bellatores” que combatían protegiendo a la comunidad de las amenazas del enemigo, formando la nobleza feudal; y los “oratores” que con sus rezos y oraciones protegían a la colectividad de la amenaza del infierno, que no era un apalabra vana en una época en la cual el caballero más intrépido en el combate temblaba ante la sola idea de morir fuera de la iglesia.

Este movimiento renovador va establecer en las iglesias la planta de “Cruz latina” que perdurará a lo largo de los siglos prácticamente hasta el arquitecto “Le Corbusier”. Destacan también en estas pequeñas iglesias los “canecillos” que soportan el voladizo del tejado, con sus figuras lujuriosas o diabólicas que tanto nos llaman la atención. Pero, a que seguir, tras este avance vamos a presentar la conferencia completa para que este lujo de exposición la pueda disfrutar quien quiera y esté al alcance de todo el mundo. Claro que sí, Ángeles, tu conferencia nos ha emocionado. Enhorabuena. La sala de la Casa del Fester estaba completamente llena. Aquí dejamos algunas fotos.