
P: Buenos días, Cano.
R: Buenos días, Palazón.
P: Tú fuiste uno de mis primeros alumnos en el IES Pere Maria hace casi 45 años; recuerdo que ya tocabas el clarinete. Hoy me gustaría que me contaras tu trayectoria profesional desde entonces hasta nuestros días.
R: Yo también recuerdo aquellos años del instituto. Como también recuerdo que nos mandaste leer, entre otros, “Flor nueva de romances viejos”, un libro que me parecía un rollo. Con la edad he descubierto que es muy interesante y, últimamente, lo tengo medio roto de tanto leerlo.
P: Dime, Cano, ¿tu familia es de Benidorm de toda la vida? Háblame de ella y de tu infancia.

R: Mi padre es de Benidorm; mi madre de Beneixama. Mi infancia transcurrió feliz. Mis primeras letras las aprendí en un colegio que se llamaba San Luis, en la calle Maravall; después fui al colegio de las monjas y, por último, al instituto.
P: ¿Cómo te iniciaste en el mundo de la música? ¿Dónde has estudiado la carrera? ¿Se puede vivir de la música?
R: Realmente, me inicié tarde. Ya en las monjas, el profesor don Pedro Lloret me enseñó algo de solfeo y a tocar la flauta. Recuerdo que me aficioné a un programa televisivo que llevaba García Asensio, denominado “El mundo de la música”. A los 7 años me presenté en la banda, que entonces estaba en el Leonor Canalejas; me dijeron que era muy pequeño y me fui llorando: me olvidé de los estudios de música y me conformaba con ver y oír a las bandas por la calle. Hasta que, a los 14 años, Emilio Cantó me llevó con él a la banda, ya en tiempos de Rafael Domenech; y por fin me admitieron; de tal manera que entré en febrero de 1980 y en diciembre ya estaba tocando oficialmente. En la UMB he permanecido hasta 1997, año en que se creó la Societat Musical L’Illa de Benidorm. Y en ella sigo. Estudié clarinete en la Escuela Comarcal de Benidorm, en el Conservatorio de Alicante y en Barcelona, donde concluí los estudios superiores. A la otra pregunta te respondo que sí, que se puede vivir de la música; de hecho, yo nunca he trabajado en otra cosa. He sido profesor en el Ayuntamiento de Finestrat, en el Conservatorio de Altea… Y durante un tiempo fui director simultáneamente de tres bandas: la de La Vila, la de La Nucía y de L’Illa. Fueron años de mucho trabajo.
P: ¿Hay más músicos en tu familia?
R: Bueno, el marido de mi hermana es también músico. Y yo tengo un hijo y una hija; la chica toca el clarinete en la banda como afición, pero estudia Diseño; el chico toca el bombardino, también como afición, y estudia algo de Informática.
P: ¿Eres también compositor?

R: Sí. Me he presentado a muchos concursos; a veces he ganado el primer premio; otras, he sido finalista… Hace poco me han estrenado una obra que compuse con ocasión de la Carta Pobla. Y así continúo.
P: ¿Has obtenido algún premio, mención, homenaje por tu labor musical por parte de instituciones públicas o privadas?
R: Ningún premio oficial; los típicos de permanencia en una formación musical.
P: ¿Eres también festero?
R: Desde 1981 pertenezco a la peña L’alficós, compuesta fundamentalmente por músicos, así como La Serp. Me gusta la fiesta, y la música festera.
P: ¿Te falta mucho para la jubilación? ¿Continuarás siempre con la música? ¿Cuáles son tus aficiones en tu tiempo libre? ¿Cómo andas de salud?
R: No me he planteado lo de jubilarme, sobre todo porque aún me faltan unos meses para cumplir los 60 años y porque un músico no se jubila nunca, a no ser que tenga un puesto de funcionario. Seguiré tocando el clarinete mientras me queden fuerzas para soplar. En cuanto a mis aficiones se resumen pronto: caminar, senderismo… Y de salud ando bien.
P: ¿Cómo has visto la evolución de Benidorm en estos últimos cincuenta años? ¿Crees que la integración de las personas que han venido de fuera ha sido adecuada: costumbres, lengua, etc.?
R: Benidorm ha crecido de forma vertiginosa, y sigue creciendo; parece que no tiene fin: siguen construyendo edificios de muchas viviendas y, antes de que los terminen, los pisos ya están vendidos, aunque muchos de ellos no los habita nadie (es simple inversión). La integración ha sido lenta, a veces debido a que los naturales de aquí no nos hemos abierto demasiado y otras veces se debe a los propios emigrantes, que siguen apegados a sus pueblos de origen. Pero, vamos, la integración en general ha sido aceptable. Por otra parte, los extranjeros sí te puedo decir que no se integran: al principio venían los turistas, con poder adquisitivo; últimamente son los emigrantes los que vienen a trabajar, de situación más precaria; viven en su mundo, no participan en nuestras fiestas y costumbres, siempre tienen abierto sus establecimientos, sea día laborable o festivo. Y lo están copando todo, de tal forma que muchos benidormenses se van a vivir fuera del casco urbano. Mira, te pongo un ejemplo: el colegio Leonor Canalejas, el más antiguo de Benidorm, siempre ha acogido a los benidormenses; pues en la actualidad casi todos sus son todos extranjeros, parece un gueto, en vez de estar repartidos por todos los centros de la ciudad.
P: ¿Qué crees que le falta a Benidorm para que sea la ciudad ideal? Porque los visitantes alaban la playa, el sol y el ambiente durante todo el año. ¿Se podría mejorar la calidad de vida? Me refiero a educación, cultura, seguridad ciudadana y un largo etc.
R: Deberíamos hacer, entre todos, que sea una ciudad agradable para vivir. El turismo, a veces, no permite eso por sus costumbres, aunque hay que reconocer que es una fuente de ingresos para el pueblo. Hay barrios olvidados, como La Cala; parece otro pueblo, concebido para turistas y falto, quizá, de infraestructura cultural. El Auditorio del Centro cultural tiene deficiencias de acústica, al igual que el salón de actos de La Torreta. Y el salón de actos del Ayuntamiento y la Casa del Fester se construyeron para conferencias, congresos, etc. y no para hacer teatro; pero se hace teatro y se dan conciertos; claro, que no hay otros espacios (los auditorios de L’Aigüera sólo sirven para los tres meses de verano, por ejemplo). Todas esas deficiencias se resuelven con dinero y voluntad política.
P: Pues esto ha sido todo. Que sigas tan bien como te veo ahora mismo. Y muchas gracias por tus declaraciones para el periódico El Calvari. Nuestros lectores sabrán algo más de un gran músico como eres tú.
R: Gracias a ti.
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