A pocas horas del inicio de nuestras Fiestas Mayores Patronales, los organizadores del Low, uno de los grandes eventos musicales que se ha venido celebrando durante la última década y media en Benidorm, emitían un comunicado en el que anunciaban su decisión de dejar la ciudad
No se van… Los han echado. Pronto sabremos los motivos de esta decisión y las verdaderas intenciones de Antonio Pérez y del equipo de gobierno del PP para dejar a la ciudad sin un festival que ya se había convertido en una referencia. Es su culpa. Sólo suya. Un festival que, por cierto y hay que recordarlo, fue una gran gestión del alcalde Agustín Navarro. Más allá del desastre para la imagen y la economía de Benidorm, la marcha del Low es el último episodio del caos del gobierno municipal del PP. Suma y sigue.
Ya hemos superado el ecuador de este mandato municipal y Benidorm vegeta en medio de una crisis que afecta a cuatro de sus pilares. Crisis en la imagen de la ciudad. Crisis en la gestión municipal. Crisis en la relación con sus vecinos. Y una grave crisis reputacional. Cuatro pesadas cruces que lastran a nuestro pueblo. Un escenario que a estas alturas ya sabemos que va a convertir estos cuatro años desde los comicios locales de 2023 hasta las elecciones municipales de 2027 en un mandato fallido. Cuatro años perdidos para Benidorm. Nunca nuestra ciudad ha arrastrado tantas incertidumbres y debilidades como en este momento. Carpetas que se abren y que se deben resolver para que no afecten al futuro.
Empecemos por la actualidad. Benidorm arrastra una crisis de su imagen. El comunicado de la marcha del Low a una competidora directa como Torrevieja es un golpe a la marca de la ciudad y a la renovación de nuestra oferta turística. Es un golpe al mercado del turismo de conciertos.
¿Cuál es la opinión de Antonio Pérez sobre su decisión de expulsar al Low? ¿Qué hubiera dicho si esto se hubiera producido con un alcalde socialista? ¿Están negociando una operación alternativa y por eso el PP ha decidido activar el botón para echarles? ¿Hay algún interés del equipo de gobierno del PP en cambiar un festival por otro? Todas esas preguntas aún no tienen respuesta pero, en cualquier caso, certifican un problema que afecta a una ciudad que vive, precisamente, de cultivar su imagen.
Benidorm arrastra una crisis en su gestión municipal. Gravísima. Antonio Pérez y su grupo del PP son el peor gobierno local de toda España. Y no lo digo yo. Lo certifican los tribunales. Antonio Pérez ha conducido al Ayuntamiento de Benidorm a tener que hacer frente a la más grave sentencia judicial por mala gestión de la historia de España. Una losa de 350 millones. Son dos veces y media el presupuesto municipal. Cinco mil euros a escote por cada vecino. Habría que parar durante dos años y medio la gestión de Benidorm para poder saldar una deuda que nos aboca a la quiebra.
¿Cómo piensa pagarlo? ¿Cómo piensa abordar el problema? Un inmenso agujero que, a su vez, condiciona por completo la gestión municipal. Los ciudadanos de Benidorm le concedieron al PP la mayoría absoluta en las urnas. Pero a estas alturas, sin embargo, el equipo de Antonio Pérez se ha mostrado incapaz de elaborar un presupuesto pese a contar con esa mayoría. Hay dos posibilidades. Una: no trabajan. Dos: son incompetentes. O puede que tengamos que considerar una tercera: las dos cosas a la vez.
Benidorm arrastra igualmente una importante crisis, cada vez mayor, en la relación con sus vecinos. Aquellos que dan vida a las calles durante todo el año. Antonio Pérez y el PP han convertido nuestro municipio en un lugar en el que los que viven en Benidorm son maltratados en la atención diaria. Tenemos una ciudad sucia. Muy sucia. No hay mucho mas que decir. Sólo hay que dar un paseo por nuestras calles. Lo sufren los habitantes de Benidorm a diario. Y todo ello a pesar de que Antonio Pérez pasará a la historia como el alcalde que más ha subido los impuestos municipales. El tasazo de la basura con un aumento del recibo de hasta el 92%. Y el IBI que crece un 23%. Más suciedad y más impuestos en una ciudad en la que se vive peor y en la que también hay graves problemas de vivienda. Sólo hay que ver la gran cantidad de jóvenes que se han tenido que trasladar a localidades cercanas. Vecinos a los que también han echado. Una ciudad sin vecindario y, por tanto, sin memoria, está condenada a ir perdiendo su alma. Y, desde luego, ese no puede ser el camino que tome Benidorm. Este será un eje clave en los próximos años. Atender a nuestros vecinos como se merecen para recibir mejor a los que nos visitan.
Y, finalmente, nuestro municipio arrastra una crisis reputacional de su alcalde y del PP, convertidos en los que una y otra vez han dado cobijo a Mazón en Benidorm. Acto tras acto. Día tras día. Antonio Pérez ha utilizado la imagen de la ciudad para tapar las vergüenzas del PP y de Mazón. La imagen de todo un alcalde de Benidorm blanqueando al responsable de la nefasta gestión de una DANA que derivó en la muerte de 229 valencianos les perseguirá siempre. A Mazón, finalmente, también lo han echado. Dentro de poco será… “ese señor del que usted me habla”. Ahora van a pactar con la ultraderecha elegir a otro «Señor Pérez» o «Juanfran Mazón», elijan ustedes, en la Generalitat. Alguien al que, por cierto, nadie ha votado. No se atreven a convocar elecciones en la Comunitat Valenciana. Saben que perderían. Pase lo que pase, es tarde. El daño a Benidorm ya está hecho. Y Antonio Pérez con los ediles del PP son los responsables. Los responsables de generar problemas y más problemas. Va en sus conciencias. Otros nos apuntamos siempre a buscar soluciones. Esa es la diferencia.
Pere Rostoll