Los porqué de Alvise Pérez

Leopoldo Bernabeu

Hace algunos años, no sé cuantos con exactitud, mi hermano me habló de un personaje que estaba teniendo un clamoroso éxito en las redes sociales. Se dedica a poner de vuelta y media todo lo que hace el Gobierno, fue lo que me dijo para llamar mi atención. Por entonces ese gobierno era el incipiente de Pedro Sánchez. Le dije que no lo conocía y se extrañó. Resultaba lógico pensar así. Soy periodista hace muchos años y me gusta estar rabiosamente al tanto de la actualidad. Para justificar esa afirmación añado, que la lectura de periódicos me costó una relación. Sacad vosotros la conclusión de hasta que punto alcanza mi pasión por la información política diaria

También valdría para entender mi desconocimiento del pretendido caso, que mi relación era, y por desgracia sigue siendo, muy deficiente con todo lo que tiene que ver con las redes sociales, con la tecnología en general, ámbito en el que este señor triunfa y lo sigue haciendo, y en el que a mí no me ha quedado más remedio que mejorar si me quiero terminar enterando de algo. Porque ojo, la prensa de papel está en franca decadencia y la televisión generalista deja tanto que desear, que los canales de pago le han comido la tostada. Son sus propios culpables, aunque esta es harina de otro costal. Prosigamos.

Fue entonces cuando escuché hablar por primera de Alvise Pérez y decidí empezar a seguirlo. Años después nada ha cambiado en su forma de actuar, pero su popularidad ha crecido como la espuma, tanto para quienes lo idolatran como para quienes lo aborrecen. No tendría por entonces los cien mil seguidores, tampoco lo recuerdo bien. Ha alcanzado más de 700.000 en Telegram, casi 200.000 en watsap y sé que son más de 3,5 millones los mensajes que recibe cada semana en sus redes. Hace menos de año y medio, y después de crear de la nada y en tiempo récord un proyecto político, consiguió que le votaran más de 800.000 españoles. Ojo, con apoyo cero de los medios de comunicación y por debajo de cero en campañas publicitarias. Todo un fenómeno social, lo único en lo que nadie puede discutir.

Su forma de actuar es clara. Es la encarnación del superhéroe que todos hemos querido ser en alguna ocasión, pero sólo durante unos minutos, hasta que se termina la película y volvemos a nuestra rutinaria vida. Una de esas poquísimas personas que se ha echado España a la espalda y ha decidido adentrarse en las entrañas de la política para enseñarnos a todos lo que ya presuponíamos, que la corrupción campa a sus anchas. Que la política, en general y con honrosas excepciones, la forman personas con buenas primarias intenciones hasta que alcanzan el poder, y una vez ahí, situados al calor de la poltrona, la moqueta y el coche oficial, no los sacamos ni con agua caliente. Porque vivir de la sopa boba, del erario público y a cuerpo de rey, es algo tan jugoso, que los ideales y los principios se diluyen con la misma facilidad que lo hace una vela encendida o una tableta de chocolate puesta al sol. Resulta vomitivo ver como nuestros políticos se oponen hoy a una Amnistía inconstitucional y mañana la defienden a cada y espada, sólo porque de eso depende la supervivencia del flautista de Hamelin de turno.

Alvise Pérez es otra cosa, ha decidido salirse de lo establecido y eso no gusta. Se ha convertido en alguien tan distante del resto de la clase política que es hoy el mayor perseguido por el poder establecido que siente su aliento, se siento amenazado y ven peligrar las estructuras que les permiten seguir adosados como la lapa a la roca. Y es precisamente por eso, porque no comulga con el poder. Ha llegado hasta ahí para demostrarnos a todos que somos meros cromos de una baraja manejada por unos cuantos que nos mueven cuando les interesa para volvernos a dejar en el mismo sitio unos cuantos años más. Ha empleado su juventud y, mucho me temo que el resto de su vida, para abrirnos los ojos, y se las está llevando de todos los colores.

Es ahí donde entra mi desazón personal. Puedo estar o no de acuerdo con lo que dice Alvise Pérez. En muchas cosas comulgo, en otras tantas no. Para que sirva de ejemplo, y se lo he dicho, me molesta mucho que se queje del desprecio que le hace la profesión periodística en general, pero no me ha querido conceder una entrevista durante los más de 18 meses que ando pidiéndosela. Ya sé que no todos somos grandes, pero somos medios que merecemos respeto. Por lo demás, he discutido con bastantes colegas a los que he mostrado mi incomprensión. No entiendo ese escarnio público que existe contra Alvise. Te podrá gustar más o menos lo que dice, a mi me pasa con muchos políticos, pero a ninguno le he cerrado la puerta de mis medios jamás. Quizás me siento algo identificado. Hubo un tiempo en el que creé un proyecto político en Benidorm y pude comprobar ese odio del que hablo. Ningún colega me quiso entrevistar y aun así obtuvimos más de un 12% de los votos del año 2015.

No es normal que un tipo que se juega la piel a diario por sacar a la luz infinidad de casos de corrupción que el tiempo se encarga de demostrar que eran ciertos, esté vetado por la prensa, más aun sabiendo que es eurodiputado y le han votado más de 800.000 españoles. No lo comprendo. ¿Qué le pasa a mi país que le da voz a gente que nos miente cada día como pedro Sánchez, a incapaces como Núñez Feijóo, a proetarras que representan a los asesinos de cientos de españoles o a independentistas decididos a seguir rompiendo España?… Alvise Pérez tendrá en mis medios el mismo trato que Koldo García y todo aquel que quiera venir a explicarnos sus porqués.

No soy juez, lo he dicho mil veces, soy periodista.