Esta semana el amigo Manolo Palazón ha entrevistado al músico Joaquín García Fernández

P: Buenos días, Joaquín. Hace un tiempo entrevisté a tu hermana, como presidenta de la Unión Musical de Benidorm. Ahora te toca a ti, como integrante de la banda y profesor de música.
R: Buenos días, Palazón. Adelante con las preguntas.
P: La primera es que recuerdes a nuestros lectores tus orígenes: tu familia, tu infancia, tus estudios…
R: Mis padres procedían de Blanca, un pueblo de Murcia. Yo llegué a Benidorm con cuatro años; por lo tanto, pasé mi infancia entre esos dos pueblos, una infancia feliz, normal. Mis estudios fueron los de primaria y bachillerato; en el terreno de la música, poseo el grado superior de trompeta. De pequeño, tocaba en la cofradía de Cornetas y tambores, hasta que un amigo me llevó a su casa y me enseñó una trompeta; ese instrumento me maravilló, porque superaba con creces a la corneta en posibilidades; y así empezó mi vocación por ese instrumento. Me apunté como educando a la Unión Musical de Benidorm en 1972 y, al año siguiente, entré en la banda cuando a la sazón el director era Bernabé Sanchís.
P: Ahora, ¿me podrías hablar de tus trabajos al margen de la música?
R: Mi primer trabajo fue el de repartidor de bebidas; luego entré en una oficina. Pero me he dedicado toda mi vida a tocar y a enseñar en diferentes Escuelas musicales, como la de la Unión Musical de Benidorm, cuando ya tenía el grado medio, con unos 20 años.
P: Tu vocación es la música, eso está claro, y tu instrumento la trompeta. ¿En qué formaciones musicales has tocado? ¿Dónde has impartido clases?

R: Al principio me contrataron de profesor en la Escuela Comarcal, cuyo director era Rafael Domenech (hoy día es el Conservatorio profesional). También he dado clases en la Escuela Municipal de Campello, en Aigües, y en el Conservatorio de Mutxamel, donde aún continúo trabajando. En algunos de estas escuelas he dirigido coros de voces mixtas. Lo más destacable de aquellos primeros tiempos fue mi participación como miembro en la Agrupación Coral de Benidorm, creada por Rafael Domenech, en 1980, en tiempos del concejal de Cultura Manuel Catalán Chana. A los cinco años de cantar como tenor, porque a mí gustaba mucho cantar, desde siempre, el director titular sufrió una operación de cierta gravedad y me encomendó la dirección de dicha Agrupación, cargo que ejercí durante diez años, y que me sirvió para completar mi formación como director de coros. Fueron años muy buenos porque la Coral disponía de medios económicos, de un magnífico local, y llevamos a cabo viajes a nivel nacional e internacional.
P: ¿Qué me dices de la Coral de la Unión Musical, que tú diriges? ¿Cómo se te ocurrió la idea de crearla?
R: La creación de este coro fue una idea de mi hermana Mari Carmen, en la actualidad presidenta de la Banda. Me pareció bien y ya llevamos casi quince años ensayando y dando conciertos. Es una coral muy especial, porque somos muchos, pero acuden irregularmente a los ensayos y a los conciertos, ya que son naturales de todas partes de España y van y vienen durante todo el año, sobre todo en verano. Sin embargo, de los cuarenta en plantilla, más de veinte son fijos, no faltan casi nunca y tienen buenas voces.
P: Creo que tus hijos han continuado la labor musical del padre. Háblame de ellos.

R: Somos una familia de músicos, tanto mis hermanos, como mis hijos, como mis sobrinos. Mi hija mayor, María, es profesora de violín, toca en muchas orquestas y da clases en la Escuela de la Unión Musical (su marido es un cantante sueco de fama internacional). Mi otro hijo, Ximo, es un afamado violoncelista y también da clases en la Unión Musical. Mi hermana toca la viola y el contrabajo, y su hija, Mari Carmen, toca el fagot y la viola; su otro hijo es profesor de trompeta en Palma de Mallorca. En cuanto a mis otros hermanos, José Fernando, de profesión peluquero, toca muy bien el bombardino, y su hijo Axel también es músico. Mi hermano pequeño, Javi, toca el trombón de varas, y ha sido reconocido como uno de los mejores de España en su instrumento. Como te decía, somos una familia de músicos.
P: ¿Cuáles son tus proyectos más inmediatos?
R: Seguir como hasta hora: tocando la trompeta en diferentes formaciones, dando clases y dirigiendo coros. Y colaborar con todos los grupos que me requieran para echarles una mano.
P: ¿Tienes otras aficiones, que no sean las estrictamente musicales?
R: Me ha gustado siempre el atletismo; en mi juventud hacía maratones y medias maratones; en la actualidad, voy a un gimnasio y todavía hago mis pinitos en el atletismo, siempre que puedo.
P: ¿Cómo has visto la evolución de Benidorm en estos últimos cuarenta años? ¿Crees que todos los que han venido a vivir aquí se han integrado convenientemente?
R: Quizá no todos los inmigrantes, pero considero que ha habido un grado muy alto de integración; eso sí, por mucho que te integres y hables valenciano, que conozcas a todo el mundo y tengas muchos amigos, siempre serás un forastero. En cuanto a Benidorm, como población, me parece muy buena idea la de los rascacielos, pues se aprovecha mejor el terreno. En lo cultural, el ayuntamiento podría invertir más en proyectos de música serios, en vez de gastar una millonada en festivales mayoritarios y populacheros que repercuten, dicho sea de paso, en la economía del pueblo y hacen que Benidorm sea más conocido. Por otra parte, el consistorio debería considerar las actividades de todas las entidades sociales, culturales y musicales y subvencionarlas en función de lo que lleven a cabo durante todo el año.
P: ¿Qué le falta a Benidorm (o qué le sobra) para que sea la ciudad ideal?
R: Le falta terminar el Centro Cultural de la Avenida de Europa. Y algo que me ronda en la cabeza y que veo casi como una utopía: la creación de una orquesta sinfónica profesional, con sueldo para sus integrantes, independiente de las tres bandas que obran en Benidorm. O, por lo menos, una orquesta de cámara.
P: Pues esto ha sido todo, Joaquín, a no ser que quieras añadir algo más. Muchas gracias por tus declaraciones.
R: Gracias a ti.
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