La comarca del reloj

En esta era, nos ha tocado vivir de modernas y nuevas prisas inventadas en las que un beso de buenos días es engullido junto al desayuno, tratando de sobrevivir bajo la tiranía de un reloj dictador que se cobra nuestro tiempo a modo de impuesto. Su maquinaria de guerra, dotada de afiladas lanzas en forma de agujas, custodia la comarca que se halla dentro de su esfera, engrosando las arcas de este particular caudillo que se alimenta de nuestros sueños mientras dormimos.

Manuel Maestro Real.- Una nueva tendencia a precipitarnos contra la velocidad, generando urgencia para todo, hace que nuestro pequeño mundo particular gire con desesperación. Centrifuga nuestros pensamientos hasta dejarlos confinados en un rincón de la mente sin poder empuñar el arma con la que lograr destronar la corona de nuestro reloj para siempre y derribar las fronteras del caos.

Es en este nuevo escenario donde pequeñas cosas cotidianas cobran relevancia y pasan a ocupar más tiempo. Suceden sin miedo a ser atropelladas por la siguiente vivencia que, cargada de esperanza, saltó de este tren en marcha. Y es un tren del que tu ansiedad adquirió un billete, solo de ida, para ti.