El pasado lunes, en la Asociación Cultural Afratex, presidida por Marlene Aquino Viel, se presentó la novela: «El cantero de Cuelgamuros», de Manuel Sánchez Pérez

Don Manuel es nuciero de adopción desde hace muchísimos años, de modo que esta su ultima novela la ha presentado Pedro Lloret, concejal de cultura de La Nucía, que además de amigo ha escrito el prólogo. Ante todo aclarar que Cuelgamuros es el nombre del valle en el que tras la Guerra Civil se construyó la monumental basílica del «Valle de los Caídos» por el general Franco. La pregunta es: ¿Cómo enlaza esta enorme construcción con La Nucía? El señor Lloret nos lo explica desde sus amplios conocimientos de historia local

En la Nucía, nos dice, había una escuela ancestral de canteros, que dominaban la talla e la piedra; de picapedreros, que hacían extraordinarios márgenes, y de adoquineros que tallaban la piedra negra de Altea para ese fin. Durante la II República, que se proclamó tras la elecciones del 14 de abril de 1931, muchos de ellos se trasladaron a trabajar a Barcelona y a Caldes de Montbui, donde se impregnaron de las ideas anarquistas de los sindicatos como la FAI y la CNT. Con ellas en su mente regresaron al pueblo. Por ello a La Nucía durante la Guerra Civil se la llamó «La Ciudad Roja», o «La Pequeña Rusia», ya que fue el único pueblo fuera de los pueblos de Aragón en el que se confiscaron las tierras y se realizó una distribución parcelaria de tipo comunista.

Ello enlaza con el devenir de la novela, ya que la protagonista es una maestra de escuela recién llegada, Laura Manzanera, que se va a casar con un joven cantero, Víctor. Víctor es movilizado y al finalizar la guerra encarcelado, juzgado y condenado a muerte. Finalmente es amnistiado y enviado a realizar trabajos forzados. ¿Y dónde va a acabar? Nada menos que como cantero a las ordenes del gran escultor del Valle de los Caídos, Juan de Ávalos y Taborda. En fin, una novela compleja, con asesinato incluido, escrita de una manera llana como suele ser frecuente en Sánchez Pérez que rápidamente atrapa al lector en su lectura.

La novela parece que obvia la quema de iglesias y conventos por los exaltados comunistas de aquella época, que tanta destrucción originaron al patrimonio artístico e histórico de La Nucía y de pueblos de los alrededores, acompañada de la quema y destrozo de numerosos archivos y documentos que se perdieron para siempre. No se si también deja de lado las muertes que ocurrieron en aquellos momentos de confusión, que consistía en recoger por la noche a alguna personalidad contraria a sus opiniones políticas, subirla a un coche y pegarle un tiro en la nuca junto a una cuneta o contra la pared de un cementerio, y dejar el cadáver tirado allí. Así ocurrió en Villajoyosa que mataron a cinco, dos jóvenes abogados de la familia Aragonés, y tres de sus primos de la familia Urrios. En Benidorm no asesinaron a nadie gracias al comportamiento ejemplar de los jóvenes alcaldes socialistas del momento. En Altea asesinaron al marqués consorte de Campo Fértil, don José Beneyto Rostoll, justo en la tapia del cementerio de La Nucia, en noviembre de 1936. Hecho luctuoso que se hubiera integrado muy bien en la trama.

A destacar que en primer lugar la novela la deben de leer los propios vecinos de La Nucia, ya que les debe de ser muy fácil reconocer las calles y plazas de aquel pueblo de antaño en la que transcurre esta historia, así como sus alrededores. Aunque, afirma Manuel Sánchez, está pensada para un público más amplio y se está vendiendo muy bien por Amazon.

Manuel Sánchez Pérez es un maestro jubilado con dilata experiencia de escritor y numerosos premios y reconocimientos. Está especializado en novelas para niños, algo realmente difícil de conseguir. Aquí dejamos algunos de sus títulos: El último crimen de la inquisición; El código secreto del Quijote; Quien mató a don Braulio Montés; 1749 La gran redada; El concierto, y La Carta del clérigo. Entre sus obras teatrales destacan: Cecilia; El príncipe del calcetín mojado; La próstata me está matando; En busca del tesoro del Cid y Un girasol en invierno, entre otras. Obras de teatro generalmente costumbristas, agiles y amenas, con un final previsible y feliz. Yo he grabado algunas de ellas, con la gran actriz residente en Benidorm, Isabel López Villanueva, como protagonista. Se pueden ver en YouTube.

A destacar que en La Nucía, a parte de canteros, existían numerosos arrieros, profesión que también ha desaparecido. Y dos carnicerías que elaboraban unos embutidos muy apreciados en toda la comarca, sus conocidos «blanquets». Sin olvidar la fabrica de «Bicarbonatos y Sales El Vesubio», famosa en España y en el mundo entero, honra y fama de La Nucía que aún está en funcionamiento.

La novela tiene 408 páginas y cuesta 15 euros. Aquí dejamos algunas fotos del rato amable que pasamos en su compañía..