El Club de Lectura Paraísos Abiertos se vuelve a reunir para hablar de «Irene Vallejo. Manifiesto por la Lectura»

Como suele ser habitual en la salita polivalente de la Biblioteca central de Benidorm nos reunimos una 23 persona, la inmensa mayoría mujeres, en torno a la figura carismática de Esperanza Rodriguez, que viene acompañad de su nieta. La niña resulta ser una jovencísima lectora muy espabilada y simpática que nos va a leer las primeras frases de este “Manifiesto”

Vicente Ibáñez.- Texto que es toda una proposición de intenciones en torno a la lectura, y como las palabras nos acompañan a lo largo de la vida y nos protegen de la hostilidad del mundo y de la fragilidad del vivir. Y más si estas palabras salen de la boca fresca de esa niña tan risueña que lee con desparpajo en alta voz a todos los presentes.

Esperanza lo dice todo. La TV nos aturde, mientras que el libro, el libro impreso que palpamos, que vemos y olemos es el auténtico espacio de comunicación porque escuchamos en silencio. La lectura sosegada nos mantiene en un espíritu de sensibilidad y actúa como una barrera natural frente al ruido mediático. Frente a la pantalla del móvil, la intimidad del libro.

Además, tanto la escritura a mano como la lectura en papel fijan el relato en la mente. De otra forma se apodera el olvido. Perdemos retención. Para Esperanza la auténtica máquina del tiempo es un libro.

Un libro resucita voces del pasado. Ya nos lo dijo Quevedo, “al leer entramos en conversación con los difuntos”. Para Irene Vallejo “Somos seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces”. La lectura es una pasión minoritaria y siempre lo ha sido. Y así, por estos derroteros llegamos a las 20h y nos vamos con un cuadro en la mano que en el último momento nos regala a cada uno Beatriz Aramburu de Pero-Sanz, licenciada en Bellas Artes y gran lectora. Gracias, Beatriz, por este recuerdo tuyo.