
Una mirada al pasado
P: Buenos días, Glenn. Gracias por atenderme.
R: Gracias a ti, Manuel. Adelante con tus preguntas.
P: Tengo entendido que tú y tu familia llegasteis hace muchos años a Benidorm, que en cierta forma sois pioneros en un pueblo que se ha ido transformando vertiginosamente.
R: Sí, en el año 61 del pasado siglo; yo llegué con tres años, mi hermana era un poco mayor; habíamos nacido en Ruanda. Mis padres eran belgas, de Amberes. Por diversas circunstancias, emigraron a Ruanda, antigua colonia belga, en busca de trabajo y fortuna. Mi padre tenía un camión propio y repartía cerveza, entre otros productos; y montó un comercio. Cuando las cosas se pusieron algo peligrosas en aquel país, decidimos salir de allí hacia algún país europeo (mi padre siempre ha sido un aventurero), y decidimos venir a Benidorm; al principio, nos hospedamos en el camping Los Olivos, y después nos trasladamos a la calle Pescadores, y mi padre puso varias tiendas. Él murió hace muchos años, de esa enfermedad maldita que es el ELA; mi madre, con 99, se encuentra en una residencia. Mi hermana vive en Canarias.
P: Háblame ahora de tu trayectoria personal y profesional.

R: Yo estudié en el antiguo colegio de las monjas y en el Lope de Vega; después, en Alicante, la carrera de Derecho, que nunca llegué a ejercer. Regenté un gimnasio durante 17 años y me jubilé a edad muy temprana, a los 54 años, pues entre tiempo y dinero (éste nunca me faltó) elegí tiempo, para hacer lo que más me gusta: deporte, viajar, hacer Kayak, etc. Estoy casado, tengo un hijo, que trabaja en Estados Unidos, y una hija, que trabaja en una farmacia. Actualmente vivo de rentas, llevo una vida plácida, me considero un hombre feliz, estoy bien de salud, no tengo ambiciones y mis intenciones de futuro son seguir haciendo lo que me apetece: viajar, estar con los amigos, hacer deporte e interesarme por lo cultural.
P: Actividades de tipo festero deportivo, político…
R: Nunca he sido festero; deportista, sí, algo que sigo practicando. En cuanto a la política, tengo mis ideas, pero nunca he estado afiliado a ningún partido; soy una persona totalmente ecléctica.
P: ¿Te has integrado bien con la sociedad benidormense?

R: Perfectamente. Ya te he dicho que llegué con tres años; me considero de aquí, hablo valenciano y tengo multitud de amigos en todos los ámbitos sociales (bueno, ya sabes, hay amigos circunstanciales y amigos incondicionales). Elegí la nacionalidad española, y no belga, y me libré de la mili en los dos países, primero por prórrogas y luego por exención en Bélgica, que se hizo extensiva a España. No voy nunca por Ruanda, y muy poco por Amberes, si bien he viajado por toda Bélgica, como turista. Mis raíces están en España.
P: ¿Qué piensas del Benidorm de antes versus el Benidorm de ahora?
R: Cuando llegamos a Benidorm, en el año 61, mi padre tenía la idea de que sería un lugar de paso. Pero nos enamoramos de Benidorm y aquí nos quedamos. Entonces Benidorm era un pueblo de ensueño, encantador; todos nos conocíamos y no había problemas de convivencia. En la actualidad, es una ciudad muy turística, está superpoblada, todo son rascacielos y gente de muchos países, porque Benidorm es un pueblo hospitalario de siempre, pero no es el paraíso que nos encontramos cuando llegamos de Ruanda.
P: ¿Qué le falta a Benidorm para que sea una ciudad ideal?
R: Empezaré por decir que el ánimo y la visión de la realidad cambia con los años: no es lo mismo cuando tienes veinte años que cuando pasas de los sesenta, ¿no crees? Benidorm es una ciudad estacional, de turistas, de verano; para ello tiene lo principal: sol y playas; es un turismo barato, popular. Apuesta por la verticalidad en la construcción, respaldada por muchos arquitectos. Sobra gente conflictiva, se han pasado con la limitación de velocidad por ciertas calles y con el índice de contaminación. Gozamos de una seguridad aparente, pues todos sabemos que aquí existen mafias, circula la droga… Yo vivo en las afueras y me muevo lo menos posible por la ciudad. Pienso que últimamente, se olvida lo humano; predominan las nuevas tecnologías, que impiden, por otra parte, la buena comunicación de los mayores con las instituciones; pero eso pasa en todas partes.
P: ¿Piensas que la integración forasteros-benidormenses ha sido perfecta?
R: Creo que sí, aunque hay sectores de la población, como los ingleses, que llevan aquí años y no saben decir más de tres palabras en nuestra lengua. Ellos y los procedentes de países del Este y musulmanes, rara vez se mezclan con los naturales de Benidorm; en cambio, los inmigrantes de otras regiones de España y de Hispanoamérica se han integrado perfectamente: ayuda mucho la lengua, claro está.
P: ¿Qué planes tienes para los años venideros?

R: Lo que he expuesto más arriba: hacer deporte, viajar, relacionarme con los amigos. Intentar ser feliz. Un inciso para explicar lo que entiendo por felicidad versus placer: el placer es momentáneo, dura poco; la felicidad se prolonga mucho más (incluso hay científicos que opinan que las hormonas que se liberan en ambos estados son diferentes, incluso antagónicas).
P: Veo que tienes las cosas muy claras y te encuentras muy bien de salud. Que sigas así el mayor tiempo posible, Gleen. Y gracias por tus declaraciones; con ellas hemos retrocedido unas cuantas décadas, al Benidorm de ensueño, como tú decías…
R: Igual te digo. Gracias a ti.
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