
El pasado jueves 6 de febrero en la pequeña salita de la Biblioteca Pública de Benidorm se volvió a repetir la magia de la lectura y de la conversación acerca de una novela y su autora. Nos referimos a la escritora Irène Némirovsky y sus dos obras que conforman la “Suite francesa”: “Tempestad en junio” y “Dolce”. Este Club de Lectura está coordinado por Esperanza Rodriguez y su voz cálida y acogedora. Según ella, parece que Némirovsky intentó componer entre 1940 y 1942 una Suite de cinco movimientos que narrase la ocupación alemana de Francia, al igual que una sinfonía suele tener tres, pero la fatalidad de la propia guerra y la delación acabó con su vida en un Campo de Concentración y su empeño quedó en dos.
Némirovsky, judía francesa de familia de banqueros acomodados imbuidos en el amor por la cultura gala es una estudiante rebelde y alumna poco aplicada. Pese a ello, triunfó inesperadamente con 26 años con su novela “David Golder” seguida de una decena de libros y relatos. Después vino la guerra y su huida de Paris ante el avance alemán. La escritura apresurada de estos dos movimientos que guardados en una maleta van a reaparecer medio siglo después y que le valieron a su autora, a título póstumo, el premio Renaudot 2004.
Yo no he leído “Tempestad en junio” como tal, sino en el texto gráfico de Emmanuel Moynot, sucesor del célebre Tardí, en viñetas en blanco y negro fieles al original y a esa estética de 1940. La novela acompaña a tres familias singulares en esa oscura desbandada: Los Péricaud, familia burguesa constituida por el abuelo, su hijo Adrien Péricaud y su esposa, y sus cuatro nietos. Los Corte, que incluye al famoso escritor Gabriel Corte y a Florence, su amante. Y los Michaud, matrimonio formado por Maurice y Jeanne Michaud empleados del banco Corbín, al propietario de esa Banca, Sr. Corbín y su amante, Arlette Corail, y el hijo de Michaud.
A través de sus vicisitudes en la huida desorganizada de Paris vemos las bajezas y mezquindades del ser humano junto con algún gesto altruista y romántico. Cóctel agridulce que refleja la esencia humana en un período de crisis e incertidumbre extrema, rodeados de bombardeos, hambre y miseria que los acecha inesperadamente. La lucha implacable por la supervivencia del más fuerte y el más astuto hacen renacer instintos atávicos y conductas propias del sálvese quien pueda relatadas con preciosista minuciosidad.
Por otra parte, ante la premura de tiempo, me he limitado a ver la película “La suite francesa” basada en el texto de “Dolce” y que según todos los contertulios no está a la altura del original. El nombre del film sí que es muy acertado, ya que su trama se desarrolla entre la atracción de un joven y apuesto oficial alemán que está componiendo una melodía para piano y la protagonista de la película que lo acoge en su casa durante ese periodo de ocupación. Relación sentimental imposible ante esas circunstancias tan dramáticas que los separan. Todo ello junto con las delaciones de los habitantes de la pequeña villa donde trascurre la acción, sus envidias, sus rencores y sus pasiones escondidas.
Gracias a Esperanza por llevarnos a leer estas novelas y esta vida oculta en sus líneas que nos hace anhelar inevitablemente el próximo Club de Lectura.
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