
Esta semana el amigo Manolo Palazón entrevista a Juan Antonio Espinosoa Zaragoza, música y reconocido director de orquesta
P: Buenos días, Juan Antonio. En primer lugar, me gustaría que me hablaras, sucintamente, de tus padres, que son los que te iniciaron en la música, ¿no es así?
R: Mi padre nació en Alcalá la Real, en Jaén; mi madre en Benidorm. Mi padre estuvo en el Seminario hasta los 21 años, edad a la que se fue a cumplir con el servicio militar a Larache (Marruecos); allí conoció a mi madre, que estaba con mi abuelo, almadrabero de profesión. Mi padre y mi madre iban a cantar al coro parroquial de la iglesia de Larache donde, por cierto, tocaba una organista, también procedente de Benidorm: Rosa la del Bou (en Larache había toda una colonia de almadraberos de Benidorm).
P: Ahora háblame de ti. De tu infancia, adolescencia, de tus estudios…
R: Mi padre era un enamorado de la música; y mi madre también; ambos cantaban en el coro parroquial de San Jaime y, posteriormente, en la Agrupación Coral de Benidorm desde sus inicios en 1980. Yo los acompañaba siempre, tanto en un sitio como en otro. A los 7 años ya tocaba la corneta en la Cofradía Jesús Nazareno y viendo que me gustaba mucho la música, me apuntaron a clases de piano. Desde los 8 años, empecé a examinarme en el conservatorio de Murcia y después en el de Alicante. Mi padre me aconsejó estudiar también un instrumento de viento para cuando fuera a la mili, y por eso me apunté a la Unión Musical de Benidorm donde tocaba el clarinete bajo. Estudié en el Leonor Canalejas, en el Vasco Núñez de Balboa y en el Lope de Vega.
P: ¿Cuál ha sido tu trayectoria como músico, desde que te iniciaste, hasta tu reciente jubilación?

R: En 1980 fue el año en que se creó la Coral de Benidorm, a iniciativa del alcalde Manuel Catalán y del maestro Rafael Domenech. Al principio, se nutrió de miembros del Coro parroquial y de músicos de la banda, entre ellos mis padres y yo mismo. Don Rafael me prepuso dar clases de solfeo a los coralistas, y es donde descubrí mi vocación de docente. También llegué a dirigir la Coral unos meses, a raíz de una baja del director titular; ahí me di cuenta de mi vocación hacia el mundo de la dirección y me propuse estudiar esas especialidades. Además de piano, estudié Armonía, Contrapunto y Composición y, más tarde, en Madrid, los estudios superiores de dirección de orquesta con Enrique García Asensio, y en Murcia, los de dirección de coros, con José Luis López. Desde 1982 fui profesor en el conservatorio de Benidorm y en 1987 gané la oposición en la especialidad de piano. Sin dejar mi condición de funcionario, cuando acabé los estudios en Madrid empecé a dirigir bandas y orquestas de formación, compuestas por estudiantes y amateurs. Podría citar como director titular: La Sociedad Musical La Alianza de Mutxamel, Orquesta Pro-Música de Alicante, Orquesta Sinfónico-académica de San Vicente, Societat Musical Filarmónica Alteanense, Orquesta sinfónica de la Mediterrània, Societat Musical l’Illa de Benidorm, Sociedad Musical La Paz de Sant Joan, Orquesta sinfónica Villa de Sant Joan y muchas otras donde he sido invitado.
P: Una vida intensa, plena de triunfos, por lo que veo. ¿Te han concedido premios, honores y distinciones durante tu trayectoria?

R: Un inmenso honor es cuando he dirigido una banda como director invitado. O cuando he participado en jurados. También han significado mucho para mí los premios conseguidos con las formaciones musicales que he dirigido en diversos certámenes donde hemos obtenido primeros premios con mención de honor: Societat Musical La Pau, de Sant Joan; la orquesta sinfónica Vila de Sant Joan; Societat musical L’Illa de Benidorm… A todo ello podemos añadir las grabaciones editadas que he realizado desde 2004 hasta 2024. A título personal, este año pasado ha sido muy emocionante para mí, pues el 6 de octubre pasado el Ayuntamiento de mi ciudad, por unanimidad, me concedió la distinción cultural Ciudad de Benidorm, y a la vez fui requerido por la Comisión de Fiestas Patronales para pronunciar el Pregón 2024. Además, el Ayuntamiento de Sant Joan me concedió la insignia de plata por mi labor al frente de la Sociedad Musical de la Villa durante catorce años, en mi concierto de despedida celebrado en diciembre.
P: ¿Alguien más de tu familia se ha dedicado a la música: hermanos, hijos?
R: Nadie. Soy el único. Mis tres hermanos se han dedicado a otras profesiones. Mi hija es médico internista en el Hospital Universitario de Elche, y mi hijo estudió formación profesional superior de turismo y trabaja en la cafetería familiar de la Creu.
P: Creo que has dedicado unos cuantos años de tu vida a los scouts, ¿no es así? ¿Me puedes hablar de ello?
R: Me alegra que me lo preguntes, porque en esa Asociación conocí a la que es mi mujer. A los 16 años, Rafael Domenech me sugirió que ayudase a los scouts para preparar la canción del Festival. Así lo hice y quedé encantado con ese mundo maravilloso y con sus actividades; fui monitor de jóvenes y niños, que me ayudaron a comprender el espíritu scout, a tratar con mucha gente, a compartir…
P: Ahora, jubilado, ¿qué vas a hacer? ¿Continuarás con la música? ¿Cómo ocuparás tu ocio? ¿Qué aficiones tienes?
R: Continuaré con la música siempre. Cuando me llamen para dirigir algún concierto, acudiré, y tendré las puertas de mi casa abiertas para ayudar a los estudiantes que quieran recibir mis consejos. Estoy pensando, incluso, en volver a mis orígenes: cantar en la Agrupación Coral de Benidorm o echarles una mano en algún concierto, como ya hice en la Navidad pasada. Estoy en un momento de transición, recientemente jubilado, pero tengo claro que quiero dedicar más tiempo a la familia, a los amigos y a disfrutar como espectador de conciertos y actividades culturales de todo tipo, que, hasta ahora, no he podido disfrutar por incompatibilidad horaria. También hago algo que nunca tuve tiempo de hacer: ver alguna que otra serie de televisión y mucho fútbol, actividad relajante y descansada.
P: ¿Creo que eres bastante festero? ¿Me puedes hablar de ello?

R: En 1980 entré a formar parte de la peña La Serp, fundada por músicos cuatro años antes. Somos un grupo de amigos que disfrutamos juntos y que seguimos unidos y en contacto frecuente porque tenemos algo que nos une a todos: la música y la fiesta.
P: Dime, Juan Antonio, ¿cómo has visto la integración de los forasteros con los naturales del pueblo? Me refiero a los inmigrantes españoles que venían buscando trabajo hace cincuenta años, a los que han venido después de Hispanoamérica y de los países del Este, a los que vienen continuamente como turistas.
R: Benidorm es un pueblo hospitalario, abierto, entre otras cosas, porque sus gentes siempre han viajado por el mundo, debido al trabajo de los almadraberos y a los que trabajaban en la Marina Mercante. La integración ha sido total (ya ves, mis padres: uno andaluz y otra de aquí). En los años del boom, vinieron cientos de emigrantes, a veces pueblos enteros, de La Mancha y Andalucía, a trabajar básicamente en la hostelería y en la construcción. Es más, recuerdo que a veces iban por ciertas zonas de España en busca de personal, reclutando trabajadores. En cuanto a los que han venido de Hispanoamérica y de los países del Este, hay de todo: algunos han encontrado fácilmente un trabajo y otros se vuelven a su tierra debido a que vuelven a encontrar trabajo (el caso de Rumanía, que es un país emergente). Y los turistas europeos son de dos clases: unos solo buscan sol y playas y vienen en fines de semana y en los meses de verano: otros, los más ricos, los acomodados, jubilados, que viene con gran poder adquisitivo, compran casas y terrenos al precio que les pidan; eso, por una parte, es bueno, y por otra, hace que la vida se encarezca para los que vivimos aquí y nuestros hijos, que no pueden pagar esos precios.
P: Una pregunta comprometida. ¿Qué le falta a Benidorm para que sea una ciudad ideal, en cuanto a cultura, deportes, movilidad, etc.? O qué le sobra.
R: Habría muchas cosas que decir. Una de ellas es que sería imprescindible que comunicaran el aeropuerto del Altet con Benidorm y que, incluso, el AVE llegara hasta nuestra ciudad. El caso de Terra Mítica: no digo que sobre, pero creo que había otras prioridades; en Benidorm no necesitamos alicientes extra para que vengan a vernos; a las pruebas me remito. También pienso que los grandes empresarios hoteleros deberían implicarse más en nuestra ciudad patrocinando iniciativas culturales y deportivas y colaborando con las necesidades de Benidorm, como ocurre con otras ciudades industriales como Villarreal, por ejemplo. Pongo por caso el sobregasto que tiene nuestra ciudad en limpieza y seguridad y cómo afecta económicamente a los que vivimos aquí. Y antes de que me lo preguntes, porque te veo venir: el Centro cultural de la Avenida de Europa está muy bien; al salón de actos le falta una concha acústica en el escenario para orientar la sonoridad hacia el patio de butacas y no hacia arriba, o bambalinas móviles en el techo para recoger y orientar el sonido, que podría ser otra opción. También se podrían emplear los espacios que no están resueltos en habilitar un ala del centro cultural en salas para ensayos de nuestras bandas, de teatro, de los coros, etc., con el fin de que no tengan que pagar un alquiler ni de ir de un sitio para otro. A fin de cuentas, se trata de entidades sin ánimo de lucro que realizan no sólo una labor cultural sino también social y educativa. Es decir, todo es susceptible de mejora.
P: Pues esto ha sido todo, a no ser que quieras decirme algo que nos hayamos dejado en el tintero.

R: Siempre nos dejamos cosas. Pero creo que he contestado, como tú querías, sucintamente, a lo que me has preguntado.
P: Pues hasta la próxima, Juan Antonio.
R; Hasta siempre, Manolo.
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