El hundimiento del Castillo de Montealegre por un submarino alemán

El Castillo de Montealegre era un carguero construido en los astilleros de Leningrado en 1930 y botado con el nombre de Max Hoeltz. Durante la Guerra Civil española fue capturado por el minador franquista Vulcano en el Estrecho de Gibraltar, siendo el último buque soviético capturado durante la contienda. Confiscado por el Estado, en 1942 paso a ser propiedad de la Empresa Nacional Elcano que lo arrendó a la Trasmediterránea y esta lo destinó a cubrir la línea con Guinea Ecuatorial.  

Batiste Mas.- El 8 de abril de 1943 cuando navegaba frente a las costas de la Guinea Francesa procedente de Fernando Poo, fue avistado sobre el mediodía por el submarino alemán U-123. El carguero bajo el mando del capitán Francisco Zamora, iba perfectamente identificado según mandaba el reglamento marítimo para tiempos de guerra, llevando en ambos costados pintadas dos enormes banderas que identificaban la neutralidad del buque español.

De poco le sirvió enarbolar tan claros avisos, el submarino alemán no dudó en emprender una contundente y cobarde acción de guerra contra el indefenso carguero español. El comandante von Schroeter (*) ordenó lanzar tres torpedos que en menos de 50 segundos y uno tras otro alcanzaron al Castillo de Montealegre que tardó otro tanto en irse a pique, en poco menos de dos minutos la tragedia se había consumado. Tras la acción, el u-bote alemán emergió para confirmar el hundimiento y volver a sumergirse a los pocos minutos sin socorrer a los supervivientes.

En el ataque perecieron doce de los cuarenta y tres tripulantes. Los supervivientes se repartieron entre un deteriorado bote salvavidas y una balsa dispuesta a base de los restos del barco. Diez y nueve hombres se apiñaron en el bote y otros doce lo hicieron sobre la frágil balsa como pudieron. Lancha y balsa navegaron unidas por un cabo para no separarse, así estuvieron durante ese día y parte de la consiguiente noche. La mala mar y el peor estado de las embarcaciones provocó tensiones entre los náufragos, temerosos de que una pudiese arrastrar a la otra y hundirse ambas. Al amanecer del día siguiente la balsa había desaparecido. Según la información oficial ambas embarcaciones acordaron soltarse para buscar por su cuenta la salvación. Según otras más que fiables citadas por Arturo Pérez Reverte (**), “…pudo ser que alguien cortara el cabo al amparo de la oscuridad”. Fuese de un modo u otro, lo cierto es que de los doce hombres de la balsa nunca más se supo.  Los náufragos de la lancha fueron recogidos y puestos a salvo por el HMS Inkpen, arrastrero armado inglés de la clase Hills (***), y quien supiera del drama acaecido aquella noche, jamás habló.

El hundimiento del Castillo de Montealegre se mantuvo en secreto durante un tiempo gracias a las buenas relaciones entre el gobierno de Franco y el Tercer Reich, llegándose a atribuir el torpedeamiento al submarino italiano Archimede que por entonces patrullaba la costa africana del Atlántico, y que apenas una semana después, el 15 de abril de 1943 resultó hundido por un hidroavión Catalina.

(*) Horst von Schroeter, no solo salió airoso de la fechoría, si no que después fue condecorado con la Cruz de Hierro de la Alemania nazi por méritos de guerra, para acabada esta ocupar el cargo de Comandante de las fuerzas navales de la OTAN en los accesos al Mar Báltico.

(**) https://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/744/el-misterio-del-castillo-montealegre/

(***) Los buques de esta clase se utilizaron como dragaminas y en tareas de escolta en la guerra anti-submarina.