Libro Recomendado de la Semana: «La carta del clérigo» de Manuel Sánchez Pérez

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La carta fechada el 8 de septiembre de 1528 que se conserva en el archivo histórico de Simancas, firmada por un fraile trinitario cuya orden se dedicaba a la redención de cautivos y dirigida a su superior en la península, continúa hoy dando cuenta del desembarco en el peñón de Vélez de la Gomera de una reata de cautivos conseguidos por la incursión de piratas berberiscos que, ese mismo año, desde la desembocadura del Segura, subieron al amparo de la noche río arriba hasta llegar a la entonces alquería de Rojales y arrasarla.

Esta novela es un homenaje tanto a todos los que murieron en aquel ataque, como a cuantos fueron conducidos al cautiverio: de unos y de otros descienden los hoy vecinos de esta población de la huerta del Bajo Segura, pero ni de unos ni de otros quedaría ahora rastro alguno y todos ellos andarían perdidos por uno de esos vaciaderos de la historia si no fuera por el testimonio de esta «carta del clérigo».

Manuel Sánchez, sin abandonar la fidelidad histórica, no se limita a ella y, siguiendo la trepidante aventura del posadero Alonso en busca de su mujer y su hijo cautivos, consigue acercar a los lectores hasta la vida rural en la España de principio del siglo XVI y en la huerta trazada por los árabes que estos dejaron en herencia a los habitantes del reino de Aragón que les sucedieron: las costumbres y los cultivos de la zona, la no siempre fácil convivencia entre cristianos y musulmanes, la vida trashumante de los arrieros, el ajetreo de una posada, las pasiones de los hombres y sus luchas y peleas, la amistad y el compañerismo inolvidables, el amor familiar, la acertada ingenuidad de los niños, la paz precaria y la crueldad de la guerra y la sangre. De modo que esta es una novela histórica, pero también de desventuras y aventuras. Y, sobre todo, una novela que, por medio de la ficción, nos lleva a descubrir la verdad de la vida —que tantas veces, en el tráfago del vivir día a día sin soñar, pasa desapercibida— y a disfrutar de los vaivenes de ella con su lectura.