Autocaravana Vivir: Viaje de vuelta por tierras portuguesas y norte de España (II)

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Viajar es conocer, es aprender, una aventura muy distinta a las vacaciones convencionales. Hacerlo en Autocaravana Vivir es disfrutar la vida de una manera nueva, diferente, desconocida, con sorpresas a diario.

ÓBIDOS, PENICHE, ODECEIXE, FORTALEZA DE SAGRES, PUNTA DE SAN VICENTE, PRAIAS DE SALEMA Y DE LUZ, PUNTA DE PIEDADE EN LAGOS… PORTUGAL INFINITO

Leopoldo Bernabeu.- Y aunque en mis relatos aviso siempre de que no es oro todo lo que reluce, salir del entorno habitual resulta fundamental para crecer como persona, comprender que la vida es mucho más que la simpleza que muchas veces nos rodea y acompleja. Esa es la principal lección que nos da cada día Autocaravana Vivir.

Recorrer la interminable inmensidad de la península ibérica, enseñando a todos el nombre de Benidorm a través de esta Jappi Experience, es la guinda del pastel.

Tras atravesar España por la mitad, adentrarnos en Portugal por su cintura, saborear su riqueza paisajística y disfrutar de las impactantes ciudades de Fátima y Nazaré, emprendemos camino inverso al recorrido en verano, dirección Algarve. Pero mucho antes de llegar a esta atractiva región turística, otros destinos que hemos conocido gracias a buenos amigos, nos están esperando.

Óbidos, una sorprendente villa portuguesa de no más de 3.000 habitantes, cuyo nombre en latín significa ciudadela, como la ciudad fortificada que es, famosa también por su licor de guindas, nos deja sin palabras. Sin duda, un lugar fijo en cualquier quiniela de visitas si tu transitar, como el nuestro, pasa cerca de esta libro medieval sobre piedras.

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Fortaleza de Óbidos

Nuestro siguiente destino era Peniche, otro de esos muchos paraísos que pasé de largo en mi primer viaje, un error que nunca más volveré a cometer después de haberla visitado y recorrido. Conocida cariñosamente como la verruga de Portugal, Peniche es una pequeña península llena de acantilados que asombran en 8 kilómetros ganados al mar, y dos playas vírgenes a sus lados de varios kilómetros de fina arena.

Peniche, una península espectacular

La antigua prisión, convertida hoy en fortaleza visitable, nos recuerda la Revolución de los Claveles de 1.974 en su máxima expresión.

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Entrada a la antigua prisión de Peniche

Odeceixe, siguiente destino en un amplio calendario de visitas que de seguro no vamos a cumplir, es otro pequeño paraíso de mar y montaña que me dejó un grato recuerdo y a donde quería llevar a Verónica para que extasiara sus ojos con las mismas vistas que disfruté hace ahora seis semanas. Llegamos por la tarde y directos a la playa que nos fuimos, un formidable accidente natural enclavado al final de la desembocadura de un río rodeado de acantilados que deleitan a cualquiera que allí descanse su camino. Lástima que a la mañana siguiente nos amaneció con un importante aguacero acompañado de una poderosa niebla, insuficiente para estancarnos en nuestro devenir hacia el fin de la Europa peninsular.

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Praia de Ocedeixe

.Previo paso por la Fortaleza de Sagres, último núcleo habitado del sur-oeste de Portugal, y tras disfrutar de una vistas hacia el inmenso mar que permiten abrir la imaginación en canal, viendo piratas, corsarios y galeones llegados desde alta mar para conquistar Europa… la Punta de San Vicente requería la presencia de Autocaravana Vivir para enseñarnos la esquina que separa el sur y el oeste del viejo continente. Fotos y recuerdos nos acompañarán ya para siempre.

Tocaba comer algo y hasta playa Salema nos dirigimos. Uno de los muchos enclaves maravillosos de los 200 kilómetros y 90 playas que comprende el Algarve portugués, una región que convierte en imposible certificar cual es la más bonita de todas. Salema la conocí gracias a las lecturas de aquellos que nos precedieron y no se equivocaban al tildarla de pequeño reducto mágico que semeja el paraíso en la tierra.

Visita, comida y hacia otro lugar famoso, no tanto por sus playas, pero que tenía el interés periodístico de visitar. Y hasta el mismo apartamento en Praia da Luz me dirigí, donde hace ahora 14 años y medio alguien se llevó a Madeleine Mcann, de momento para siempre. Sin duda, un lugar ahora idolatrado por aquellos que se dedican al misterio.

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Apartamento en el que secuestraron a Madeleine Mcann en mayo de 2007

Tras un fin de semana de locura, Lagos, una de las ciudades más bonitas del sur de Portugal, nos esperaba para dormir. La Ponta de Piedade, un sendero mágico de acantilados de más de 5 kilómetros de recorrido, nos invitó a pasar la noche.

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Praia de Don Camilo en Lagos

Las playas de Don Camilo y Doña Ana, con más de 200 escalones de bajada, poco tenían que envidiar a la Playa de las catedrales de Ribadeo en Lugo. Todo un espectáculo visual, que redondeamos al amanecer aparcando Autocaravana Vivir en Meia Praia, otro paraíso de dunas, chiringuitos y buena música, que une Lagos con Portimao a través de 7 kilómetros de playa de fina y dorada arena.

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Meia Praia, al fondo Lagos

Intentamos también visitar desde Lagoa, la recomendada villa de Carvoeiro y las renombradas playas de Marinha y Benagil, con su famosa cueva, pero no pudo ser, de ahí lo que antes decía, no es oro todo lo que reluce, y es que a veces es difícil aparcar una autocaravana en algunos lugares.

A dormir a Albufeira, al único camper que utilicé en todo Portugal en mi anterior viaje y del que salí tan contento que no lo hemos pensado. Y aquí estamos, disfrutando de unas comodidades poco habituales… que os contaré en nuestro próximo relato de esta Jappi Experience de Autocaravana Vivir.