
Fernando Fer.- Habiendose adentrando ya el buen tiempo, prendas cortas, días largos y músicas de todos los tamaños en la hermosa y bien crecida villa de Benidorm, Don Quijote y su inseparable Sancho aparecieron para dar forma a quién sabe si cuarta o centésima salida, como cosa misteriosa y tras siglos de penuria, aventuras y arduas batallas en otras tierras lejanas, buscando la ansiada ínsula prometida a Sancho, el cual a su vez prometiole a Juana, Sanchica y el resto de descendientes del fiel escudero. Nuestro caballero, como siempre obsesionado por prestar batalla a cualquier oponente imaginario que su asombroso cerebro ose crear.
Seguir leyendo Del Ingenioso Hidalgo en la Villa de Benidorm






Debe estar conectado para enviar un comentario.