
Fernando Fer.- Cuando 2020 daba sus primeros pasos, cifra mágica y año único por su redondez tan insoportablemente exacta como esperanzadora, rondaba ya la ventana azul y blanca de la primavera y apareció el monstruo virulento de una pandemia que todavía nos tiene paralizados y expectantes, desdibujados y enrarecidos.





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