
El Salón de Actos del Ayuntamiento de Benidorm se llenó con 200 asistentes para escuchar a Anxo Pérez en una conferencia centrada en el atrevimiento, la actitud positiva y la capacidad de reconstruirse ante las dificultades. El público no se limitó a escuchar: se puso en pie, coreó «Esto es un momento atrévete» y convirtió la charla en una experiencia colectiva.
Organizado por el Club de Opinión Benidorm el pasado 20 de octubre, el encuentro despertó una enorme expectación. Bajo el título La mente que cambia vidas, Pérez combinó desde el arranque música, humor, experiencias empresariales y reflexiones espirituales.
Compartió una visión del éxito marcada tanto por los logros como por los fracasos y por la capacidad de empezar de nuevo. Habló del riesgo y del atrevimiento, de alcanzar lo más alto y también de caer en picado. Reconstruirse, explicó a través de su experiencia, exige constancia, actitud positiva y humildad, además de la disposición a salir de esa coraza con la que tantas veces intentamos protegernos.
Los « momentos atrévete » ocuparon un lugar protagonista en la conferencia . Pérez insistió en que avanzar respecto a nuestro yo anterior requiere una mayor predisposición a dar el paso y aprovechar las oportunidades. Su invitación fue a incorporar el atrevimiento a nuestra manera de vivir: confiar, abrirnos a lo desconocido y actuar aun cuando no tengamos todas las certezas.
En repetidas ocasiones hizo corear a la sala la expresión « Esto es un momento atrévete », convirtiéndola en un lema compartido. Atreverse a atreverse fue una de las ideas que quiso dejar como recuerdo del encuentro y como impulso para las decisiones futuras.
Uno de los episodios que ilustraron ese mensaje fue el que presentó como « Los cinco minutos que cambiaron mi vida ». Según relató, aceptó participar, a petición de Ana Botín, en un evento del Banco Santander. Aquella intervención de apenas cinco minutos resultó decisiva para su trayectoria: su breve exposición causó una gran impresión entre los rectores universitarios e intelectuales presentes y, posteriormente, algunos de ellos contaron con el trabajo de su equipo para sus propios actos y eventos. Una experiencia que mostró cómo aceptar una oportunidad aparentemente pequeña puede abrir caminos difíciles de imaginar de antemano.
Pérez recorrió también episodios de su trayectoria por distintos países, especialmente en Estados Unidos. Entre ellos, relató cómo llegó a dirigir un coro de góspel sin contar previamente con experiencia como director. Aquella historia sirvió para ilustrar lo que puede suceder cuando aceptamos un reto antes de sentirnos completamente preparados.
La anécdota cobró vida en el propio auditorio. El conferenciante hizo ponerse en pie a las doscientas personas y transformó la sala en un gran coro. Mientras interpretaba una conocida melodía del repertorio góspel estadounidense, los asistentes lo acompañaron con sus voces. Fue una demostración práctica de su propuesta: salir de la posición de espectador, participar y descubrir qué ocurre cuando nos permitimos intentarlo.
Junto a esa llamada a la acción, la ponencia invitó a revisar el significado del éxito. « De nada sirve tener todo el éxito del mundo por fuera… si al final estás roto por dentro », podía leerse en una de las diapositivas. Desde esa perspectiva, Pérez planteó cuánto espacio dedicamos a cuidar nuestra vida interior mientras perseguimos objetivos y reconocimiento.
La responsabilidad personal fue otro de los ejes del encuentro. « Los débiles culpan fuera… Los fuertes revisan dentro » resumió su invitación a examinar nuestras respuestas, decisiones y actitudes ante aquello que nos sucede, y a reconocer qué podemos cambiar nosotros mismos.
También hubo espacio para las relaciones y la gestión de los conflictos. « Se consigue más con un gramo de amor que… con un kilogramo de ira » fue una de las ideas más directas de la presentación: valorar la comprensión y la cercanía frente a las reacciones dominadas por el enfado.
A lo largo de la charla, Pérez desarrolló su visión del crecimiento personal mediante el concepto de «nivel de conciencia». Dentro de su enfoque espiritual y motivacional, utilizó ejemplos de personajes conocidos y relatos como la historia de Gandhi y su nieto o «la fábula de la lluvia» para acompañar sus reflexiones.
Otra de las frases proyectadas planteó la relación entre pensamiento y vida interior: « La mente es maravillosa para temas del mundo… Terrible para temas del alma ». Una reflexión que conectó con la necesidad de mirar más allá de los resultados, las expectativas y el reconocimiento externo.
El sentido de esta parte de la ponencia quedó recogido en otra de sus formulaciones: «Cuando subes tu nivel de conciencia no es que la vida ya te quite los problemas… es que los problemas ya no te quitan la vida». El mensaje proponía trabajar en cómo vivimos las dificultades y en el espacio que les permitimos ocupar.
Tras la conferencia, el encuentro continuó con una cena-coloquio en La Cava Aragonesa, donde los asistentes pudieron compartir mesa con el invitado y prolongar la conversación en un ambiente más cercano.
La jornada dejó reflexiones sobre el éxito, la humildad y el bienestar interior, además de una experiencia compartida por todo el auditorio: ponerse en pie, sumar la propia voz a la de los demás y vivir su particular «momento atrévete».