
¿Cómo nos gusta que nos traten?
A esta pregunta se puede responder de muchas formas. Por supuesto, no siempre nos tratan como nos gustaría, pero sí es responsabilidad nuestra decidir cómo reaccionamos ante ello.
Y ahora otra pregunta: ¿cómo tratamos nosotros a los demás?
Seguramente responderemos que hacemos lo mejor que podemos. Pero es evidente que, en ocasiones, lo que nosotros creemos que transmitimos puede ser percibido de otra manera por un familiar, un amigo, un compañero o incluso un conocido.
Como seres humanos tenemos muchas responsabilidades y, quizá, una de ellas sean los buenos modales.
No podemos esperar siempre que los demás actúen como a nosotros nos gustaría. Tal vez lo importante sea comenzar por nosotros mismos: actuar de acuerdo con nuestros principios, relacionarnos con los demás sin esperar nada a cambio y hacer las cosas desde el amor y la sinceridad.
Sin coaccionar, sin obligar a nadie a reaccionar según nuestro propio criterio. También esa es nuestra responsabilidad.
Los cuestionamientos muchas veces los hacemos acompañados y otras veces en soledad, manteniendo un diálogo con nosotros mismos. En esos momentos es importante tener paciencia y escuchar las respuestas que llegan desde lo más profundo de nuestro ser.
Somos responsables de nuestro bienestar, de nuestra alimentación, de fomentar pensamientos constructivos y positivos, de encontrar caminos que nos sostengan y nos aporten calma. También de persistir cuando determinados aprendizajes y hábitos nos hacen bien.
Somos responsables de mejorar como seres humanos y de aprender a ver en los demás aquello que quizá no vemos en nosotros mismos. Entender que cada persona es diferente y que esa diferencia también es válida.
Tenemos la responsabilidad de compartir, de cuidar a los demás y, al mismo tiempo, de cuidar de nosotros mismos.
De valorarnos.
De respetarnos.
De amarnos.
Sin esperar siempre que sean los demás quienes lo hagan por nosotros.
Gracias y feliz lectura
Deborah Newton Torrubia