Casimiro Vila: constructor y cantante

Desde hace un par de años he intentado entrevistar a Casimiro Vila, pero, desgraciadamente, no ha sido posible; nos ha dejado hace escasamente un mes, a los 94 años de edad.

Mis entrevistas van encaminadas a resaltar y recordar a personas que han colaborado de alguna manera en el plano humano y social en Benidorm y Comarca. Una de ellas es Casimiro, y también desde el punto de vista musical. En este caso, tomando de aquí y de allá, he podido reconstruir la vida y obras de este prohombre.

Casimiro Vila y su mujer eran oriundos de Benetússer (Valencia). Durante su juventud, Casimiro trabajó como albañil (yesaire) en diferentes puntos de la Comunidad Valenciana. Me lo imagino, paleta en mano, cantando mejicanas a pleno pulmón. En los años sesenta, debido al boom del turismo, la familia se trasladó a Benidorm buscando nuevos horizontes y un mejor futuro. De los tres hijos, el mayor nació en Sevilla, la hija en Valencia y el más pequeño en Benidorm. Casimiro se hizo constructor y promotor en nuestra ciudad.

La hija de Casimiro padecía del síndrome de Down (murió prematuramente). Por ese motivo, Casimiro, junto con un grupo de padres con el mismo problema, creó un patronato que atendiera a este tipo de discapacitados: el Doble Amor (en la década de los setenta). Actualmente es un centro concertado, que recibe múltiples subvenciones y ayudas y tiene sus instalaciones en la partida del Almafrà. Casimiro se volcó con esta institución en cuerpo y alma y ejerció la presidencia durante más de cuarenta años. El doble Amor llegó a tener una granja y una lavandería, las dos desaparecidas hoy día. Por cierto, el menor de los hijos trabaja en la administración desde hace cinco años.

Casimiro fue nombrado vecino ejemplar de Benidorm en 2016, título que se lo merecía con creces, porque fue una gran persona y era querido por todo el mundo, sobre todo debido a su abnegada labor al frente del Doble Amor.

Me gustaría también resaltar la faceta artística de Casimiro Vila: siempre cantó copla española, pero cuando se unió a Pepe Orozco y José Luis Herce, ya en Benidorm, se especializó en la canción mejicana. Con ellos iba por bares y hoteles, cantando por amor al arte, como afición (y lo hacían muy bien). También lo he visto cantar en el Benidorm Palace y en

reuniones particulares. En ese sentido, un hijo y un nieto han mantenido la afición por la música, componiendo canciones con el piano, eso sí, sin cantar en público, como hacía Casimiro.

Que yo sepa, Casimiro no fue nunca festero, en el sentido estricto de la palabra, ni deportista; sí era religioso.

Casimiro siempre ha estado agradecido a Benidorm, porque aquí trabajó construyendo edificios, y desarrolló su afición por el cante. Le gustaba la evolución de la ciudad en todos los sentidos y veía el futuro prometedor.

Con estas palabras no he desvelado nada que mucha gente no conociera de Casimiro. Únicamente he querido recordar algo de su personalidad y labor social y artística para mantener viva su figura, ahora que nos ha dejado para siempre.

Manuel Palazón Martí

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