«El deporte tiene el poder de transformar el mundo». Nelson Mandela
La transición de un municipio tranquilo como La Nucía, impulsada por una visión política, se ha convertido en la realidad de un milagro arquitectónico, en un referente internacional del deporte y en un logro extraordinario, gracias a una gobernanza municipal encabezada por su alcalde Bernabé Cano García.
En el panorama del urbanismo contemporáneo y el desarrollo social, pocos casos resultan tan aleccionadores como la metamorfosis de La Nucía, que ha sabido trascender los límites geográficos e imaginativos para erigirse, con méritos incontrovertibles, en la Ciudad Mundial del Deporte. Es el resultado de una gestión política visionaria que entendió que la inversión en deporte es una de las mejores bases para la transformación estructural, económica y social de un territorio.
Hoy, La Nucía es sinónimo de excelencia deportiva.
Se concibió la Ciudad Deportiva Camilo Cano, un complejo colosal que hoy supera los 400.000 metros cuadrados dedicados al entrenamiento, la competición y la salud. El mérito político estriba en haber mantenido una política de Estado a escala local, donde los recursos públicos no se consideran un gasto a fondo perdido, sino una inversión con retorno directo en el PIB municipal, la cohesión social y el prestigio de la Marca España, a la que La Nucía contribuye con eventos de envergadura global.
Acreditar el título de «Ciudad Mundial del Deporte» implica una programación ininterrumpida de pruebas de primer nivel. La gestión política de La Nucía, con el apoyo de todo el pueblo, ha demostrado una capacidad logística sin fisuras, albergando docenas de eventos internacionales al año que generan cientos de miles de pernoctaciones y un impacto mediático que proyecta al municipio de la bella La Nucía a escala planetaria.
La gestión política de La Nucía ha demostrado que, con convicción, ilusión, trabajo y fe, la diferencia entre lo imposible y lo posible depende de la voluntad de un pueblo. Para La Nucía no existen límites para su crecimiento y prosperidad, siempre en el bien y en la paz. La ciudad ha dejado de ser una promesa para convertirse en un paradigma universal de la gestión deportiva.
En un mundo que busca modelos de desarrollo sostenibles, eficientes y saludables, La Nucía se erige en el podio mundial con la máxima calificación académica y política: un rotundo y merecido Cum Laude. Pero el verdadero triunfo del Ayuntamiento radica en la democratización del deporte. Paralelamente al alto rendimiento, la ciudadanía de La Nucía disfruta de una de las tasas de práctica deportiva per cápita más altas de Europa, lo que se traduce en salud pública, integración comunitaria y calidad de vida.
Manuel García Gil