
¡¡Vender dicen, sonrío!! Pocos lo entienden. Privilegiados aquellos que sí. Es lo de menos. Poder presentar mi libro donde he nacido, ¿se puede disfrutar de mayor honor? No pido más. Empiezo a estar de vuelta de lo banal, de lo material.
Gracias a todos. Gracias a ese momento mágico que alineó mi mente con mi bolígrafo, sacó de mí «Los Misterios de la Incertidumbre», y lo convirtió en la excusa que llena mi vida.