LAS 8 PALABRAS QUE TE SACAN DE LA SUPERVIVENCIA

No estás cansado.
Estás desconectado.
De tu cuerpo, de tu propósito y de tu verdad.
No necesitas más motivación.
Necesitás recordar quién eras antes de volverte funcional.
MUÉVETE.
Nada cambia si vos no cambiás de lugar.
Moverte es decirle a la vida: “ya no me quedo esperando milagros”.
TOCA.
Toca tu vida.
Tu piel, tu historia, tu humanidad.
El éxito sin contacto humano es solo un disfraz caro de la soledad.
ESCUCHA.
Escuchar no es oír.
Es detener el ruido mental y oír el eco de tu alma que hace años te grita: “No era por ahí.”
SIENTE.
Si no sentís, no sanás.
Y si no sanás, repetís.
La emoción reprimida siempre vuelve… pero más fuerte.
CONFÍA.
Tu intuición nunca se equivocó.
Vos la traicionaste por miedo al juicio de los que no viven su verdad.
REÚNETE.
La energía es contagiosa.
Elegí con quién compartís tu frecuencia, porque eso determina tu futuro.
RECIBE.
No es debilidad.
Es permitir que el universo te devuelva lo que ya diste.
El problema no es dar: es no saber recibir.
AGRADECE.
El agradecimiento no es una frase.
Es un estado de conciencia.
Y cuando vivís ahí… no necesitás que nada cambie para sentirte pleno.
No son ocho palabras.
Son ocho despertares.
Ocho maneras de volver a vos cuando todo te pide que te pierdas.
No naciste para sobrevivir los días.
Naciste para encenderlos.Activar para ver una imagen más grande.
Jorge Inda
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