“El día que entendí que el enemigo era yo”



Pasé años aprendiendo a liderar personas.
Leí libros, hice cursos, entrené equipos.
Hasta que un día descubrí algo que ningún entrenamiento me había enseñado:
no se puede liderar a nadie si no aprendés a liderarte primero.

Liderar personas es una habilidad.
Liderarte… es una guerra.

Una guerra contra tus miedos,
tus excusas,
y tus versiones viejas que no quieren morir.

No hay manual que te salve de vos mismo.
No hay mentor que haga el trabajo que evitás hacer.
No hay aplauso que tape la incoherencia.

Porque el liderazgo más difícil no es el que se ve en los escenarios,
sino el que se libra en silencio,
cuando nadie te mira
y la única persona a la que tenés que rendirle cuentas…
sos vos.

Liderar personas es dirigir.
Liderarte es despertar.

Y cuando despertás,
entendés que todo lo que intentabas cambiar afuera,
solo era un reflejo de lo que te negabas a transformar adentro.

Jorge Inda
El verdadero liderazgo comienza el día que dejás de huir de vos mismo.