CUANDO LA VIDA TE BAJA PARA ELEVARTE

Hablaba con una persona.
Se había postulado a un puesto que no lo inspiraba, que no lo retaba, y que incluso pagaba menos de lo que ganaba antes.
Pero igual se postuló.
Porque a veces aceptamos lo que no queremos… con tal de no quedarnos quietos.
Hace unos días lo llamaron para decirle que lo bajaban del proceso.
Y se vino abajo.
Como si le hubieran cerrado una puerta importante.
Le pregunté:
—¿De verdad estás triste porque no te eligieron para algo que vos mismo no querías?
Silencio.
De esos que pesan más que mil palabras.
Y mientras hablábamos, recordé algo que me pasó hace años.
Me invitaron a dar unos entrenamientos que no quería dar.
Acepté igual.
Iban a durar tres meses.
El primer día, al mediodía, me llamaron y me dijeron que no volviera.
Que me despedían.
En ese momento dolió.
El ego no entiende de propósito.
Pero el alma sí.
Con el tiempo entendí que no me estaban bajando.
Me estaban redirigiendo.
La vida es precisa.
Cuando te baja, no te castiga.
Te corrige la ruta.
A veces la oportunidad que perdés es el impulso que necesitabas para encontrarte.
Y cuando el camino se borra delante de vos, no es que se terminó:
es que empezó el tuyo.
“No todas las pérdidas son caídas. Algunas son liberaciones.”
Jorge Inda
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