Manolo Palazón entrevista a Juan Antonio González Magaña, párroco de la Iglesia de San Jaime y Santa Ana de Benidorm

Esta semana el amigo Manolo Palazón, entrevista al párroco titular de la Iglesia de San Jaime y Santa Ana de Benidorm

P: Buenos días, Juan Antonio. Y gracias por concederme esta entrevista. Me gustaría que me hablaras, en primer lugar, de tu familia y de tus años mozos.

R: Nací hace 70 años en Guadalcázar, provincia de Córdoba; mi madre era de Jaén y mi padre de Córdoba; mi padre, a la sazón, trabajaba en una fábrica de algodón. Después vivimos en Palma del Río, ya sabes, el pueblo de “El cordobés”. Cuando yo contaba 9 años, nos trasladamos a Castalla, donde mi padre trabajó en la fábrica FAMOSA.

P: ¿Cuándo se despertó tu vocación por el sacerdocio? Has pasado por diversas parroquias, ¿no? ¿Cuánto tiempo llevas en San Jaime?

R: No sé exactamente cuándo se despertó mi vocación. A los 9 años, en Castalla, yo era monaguillo, me llevaba muy bien con el cura, a quien veía como un hombre ejemplar, digno de imitación. A los 12 años me trasladé al Seminario de Orihuela, donde cursé el bachillerato; más tarde estudié Filosofía y Teología (ya en Alicante). Estuve 6 años en Santo Domingo, como formador, y 10 años más, como director, del colegio diocesano Oratorio Festivo de Orihuela, y vicario parroquial de San Gregorio de Orihuela. También fui director espiritual de seminaristas y capellán y confesor de las monjas de clausura. Estuve cinco años como párroco en Guardamar del Segura y 14 años en Mutxamel. Desde 2015 soy el párroco de la Iglesia de San Jaime y Santa Ana. Ah, también fui Delegado de Vida consagrada en un Monasterio de Clausura.

P: Y dime, parece que los curas no hacéis asiento en ningún parte. ¿Se debe a la imposición del Obispado o porque os apetece cambiar de lugar?

R: Bueno, a veces depende las necesidades del Obispado; otras veces, por petición de los propios sacerdotes. En ningún caso hay imposición, estas cosas se dialogan.

P: Además de tus funciones como sacerdote, ¿a qué otras actividades dedicas tu tiempo libre? Cursillos, conferencias, viajes, deporte…

R: Me ha gustado siempre el deporte, el frontón, el tenis, la bicicleta… Y el cine. Ahora me dedico más a la lectura (he sido siempre muy aficionado a las novelas y películas de intriga).

P: ¿Me puedes hablar ahora de la vocación sacerdotal en estos últimos tiempos? ¿Están los seminarios en situación precaria? ¿Y los conventos?

R: La cosa está regular, si no precaria. El Seminario de Orihuela ha llegado a tener hasta 200 seminaristas; hoy día, no se llega a la cuarta parte. ¿Falta vocación? Lo que sobra a veces es bocación (de boquilla). Esta precariedad es general en toda Europa. Y con las religiosas pasa lo mismo; hay conventos que se nutren o sobreviven con africanas, filipinas, sudamericanas… que a veces les cuesta un poco la total integración.

P: Otro fenómeno que me han dicho que ocurre, por doquier, es la desacralización de algunas iglesias, por falta de sacerdotes.

R: Así es. Hay iglesias que ya no tienen un culto propiamente dicho, y se las dedica a ofrecer conciertos de música clásica, a exponer pinturas, etc. El Papa ha llegado a decir que algunas parroquias se podrían juntar debido a la falta de párrocos.

P: ¿Cómo ven los jóvenes la religión? ¿Han disminuido las bodas por la iglesia, las comuniones? ¿Qué habría que hacer para que la gente volviera los ojos a la iglesia? ¿Te consideras un cura moderno?

R: Los jóvenes no se acercan demasiado por la iglesia. ¿Bodas? Ciertamente han disminuido: si antes se celebraban 60 anuales, por decir una cifra, ahora no hay ni 20. Con las comuniones y bautizos pasa lo mismo. Pero una cosa te voy a decir: San Jaime y Santa Ana es una parroquia especial; por aquí transita mucha gente, es la iglesia principal del pueblo, claro, conserva muchos feligreses, es muy visitada por todo tipo de gente… Y tenemos una programación de conciertos de órgano, de corales, etc. que atrae a mucho público que, aunque no vengan expresamente por el culto, entran en la iglesia. Respecto a la última pregunta, creo que sí, que me considero un cura moderno: tengo relación con la gente, voy al Camino de Santiago, me he vestido en los Moros y Cristianos, estoy abierto a lo que me proponen…

P: Me imagino que contarás con bastantes colaboradores que te ayuden en tus funciones.

R: Sí, tengo muchos colaboradores, amén del vicario, tanto de hombres como de mujeres; sin ellos no podría desarrollar la labor necesaria en una iglesia tan importante como esta. Hay mujeres abnegadas que se pasan aquí horas y horas para informar, abrir la iglesia y vender rosarios, estampas y otros objetos de culto.

P: Dicen que por la música también se llega a Dios. ¿Ves positivo que en las iglesias se lleven a cabo tantos conciertos, sobre todo en Navidad y en Semana Santa? ¿Cómo se gestionan los conciertos de órgano?

R: Decía San Agustín que quien canta, dos veces reza. En todas las iglesias podemos escuchar conciertos de corales, de orquestas, de rondallas, etc. San Jaime y Santa Ana supera con creces a todas las demás. Tengo una dilatada agenda de conciertos, sobre todo, como tú dices, en torno a la Navidad (villancicos) y a Pascua (música sacra). Ten en cuenta que las iglesias son lugares espaciosos y con muy buena acústica. En cuanto a los conciertos de órgano, coordinados por Juan A. Espinosa, son un verdadero éxito. Hay una Asociación de Amigos del Órgano, que no pagan ninguna cuota; todos los gastos corren a cargo del ayuntamiento.

P: ¿Has tenido algún reconocimiento institucional, eclesiástico o privado, por tu labor al frente de la iglesia?

R: Nada significativo: la típica plaquita que me daban cuando dejaba una parroquia.

P: ¿Cómo has visto la integración social y cultural de todas aquellas personas que han venido a Benidorm en busca de trabajo en estos últimos cincuenta años?

R: A principios de mi carrera, sí notaba yo algún recelo, que no discriminación, por parte de los naturales de un pueblo cuando llegábamos de fuera. Pero todos los pueblos han evolucionado positivamente. Y, si hablamos de Benidorm, que es una ciudad internacional, aquí nunca ha habido ningún problema de integración.

R: ¿Qué crees que le falta a Benidorm para que sea una ciudad ideal, tanto en lo cultural, como en lo deportivo, como en lo urbanístico, como en lo religioso, etc.? ¿O qué le sobra?

R: En general, podría haber más formalidad cívica, más exigencia personal y social. Me explico: a veces hay deficiencias en cuanto a los servicios públicos; y, sobre todo, observo lo descuidada que es la gente que transita por la calle en su forma de vestir, por ejemplo: van de cualquier manera, y eso va a ser difícil de corregir. Por lo demás, Benidorm es una ciudad maravillosa; cuando me jubile pienso seguir viviendo aquí hasta el final de mis días.

P: Pues esto ha sido todo. Gracias por tus comentarios. Eres un hombre muy conocido en Benidorm y nuestros lectores agradecerán tus palabras. ¿Quieres añadir alguna cosa más, algo que se nos haya quedado en el tintero?

R: Gracias a ti.