
P: Buenos días, César. Y gracias por concederme esta entrevista. Me gustaría que me hablaras, en primer lugar, de tus orígenes, tu infancia, tus estudios.
R: Yo nací en Benidorm hace 60 años. Mi madre es de Benissa y mi padre era de Víllora, un pueblo de Cuenca. Por la profesión militar de mi padre (Guardia Civil), mi infancia transcurrió en diferentes lugares: Valencia, Bilbao, Cuenca, Madrid… De alguna manera, esa itinerancia marca a cualquier niño, porque no cesa de cambiar de colegio, de profesores, de compañeros… Durante mi infancia, pasaba los veranos y las vacaciones de Navidad y Pascua en Benidorm, un tiempo en que me lo pasaba muy bien y que nunca olvidaré. Ya en mi juventud, estudié en Madrid Derecho y Letrado asesor de empresas; con la carrera terminada, me establecí en Benidorm y aquí empecé a trabajar: periódicamente colaboro con mi hermana, también abogada, que tiene un bufete en Valencia.
P: Creo que sigues estudiando, ¿no?

R: Mi gran afición es leer, investigar… Llevo varios años estudiando, a través de la UNED, las carreras de Geografía e Historia, Historia del arte… También comencé Bellas Artes, en Altea, con la dificultad de que las clases eran presenciales, aunque espero acabarla algún día.
P: ¿Qué te gusta más: ejercer como abogado o investigar en temas históricos?
R: El ejercicio de la abogacía es bonito, gratificante, y es de lo que vivo: pero me gusta más la investigación en temas históricos, particularmente los referidos a la guerra de la Independencia y su incidencia en Benidorm.
P: También te dedicas a dar conferencias, sobre todo de tipo histórico, en diferentes ciudades. Y te llaman para ser pregonero de alguna fiesta. ¿Es así?

R: Bueno, en abril de este año fui el pregonero de la Semana Santa, a través de la Cofradía de la Santa Cena, en la iglesia de la Almudena, a la que pertenezco. Y hace un mes pronuncié una conferencia sobre la historia de Benidorm para el Club de Opinión, junto a Mercedes Ciges. Cuando me requieren para dar conferencias nunca digo que no: en el Faro de Alejandría, para las Amas de Casa, para AFRATEX, Agorabén… En 2020 vez fui el mantenedor en la Designación de los Clavarios de la Asociación de la Pila de San Vicente Ferrer, patrón de la ciudad y reino de Valencia, cuya veneración ha dado lugar a muchos espectáculos teatrales en la capital del Turia. Por mi afición a la música, hasta hace poco era el presidente de la Asociación de Amigos de la Música de la Marina Baixa, sociedad encargada de organizar conciertos periódicamente; varias veces he dado charlas sobre ópera, algunas en Valencia. Soy directivo del Club de Opinión de Benidorm, así como he sido vicepresidente de la Asociación Napoleónica Valenciana. Siempre me ha interesado más lo cultural, y darlo a conocer, que lo lucrativo, de tal manera que casi todas mis actividades son desinteresadas.
P: ¿Tienes textos propios?
R: Bueno, he escrito multitud de columnas periodísticas, un libro titulado “Salvamentos del Santo Cáliz en la guerra de la Independencia”, he publicado artículos en un blog, estudios para AEMABA… En 2013 Vicente Sanjuán me publicó un libro con la colaboración del Ayuntamiento de Benidorm, titulado “Benidorm 1808”, sobre cómo podría ser nuestra ciudad en 1808 al comienzo de la guerra del francés. A lo que últimamente he dedicado más atención es a escribir textos teatrales, algunos escenificados en Benidorm por el grupo de teatro Marina Escénica: “31 de mayo de 1808: el día en que Benidorm tuvo tres reyes”, “El regreso del corsario”, que espero reponer en fecha no muy lejana, y otras aún por estrenar, como “El día de la votada” o “La guerra de los tres Pedros”, texto en verso.
P: ¿Puedes hablarme de tus aficiones? ¿Eres festero? ¿Practicas el deporte? ¿Te interesas por la música?

R: Como ya he dicho, mi principal afición es la Historia y la investigación. He sido festero durante muchos años, incluso mayoral; en 2012, por ejemplo, me encargué con otros mayorales de organizar la semana cultural previa a las Fiestas Patronales; algo espectacular de aquel año fue la recreación del desembarco británico en Benidorm en 1812. Actualmente, toco el tabalet en la Colla de Dolçainers i Xirimiteros de la Marina, bailo folklore manchego en la Asociación Tramontana y estoy integrado en el grupo de teatro Catarsis. Asimismo, soy el presidente de la Asociación Marina Histórica, que principalmente se dedica a realizar rutas históricas.
P: ¿Has tenido algún reconocimiento institucional o privado por tu labor cultural? Te he visto en el libro “Gent de Benidorm”…
R: Sí, estoy en el libro que dices, algo que siempre hace ilusión, al lado de personas muy ilustres, con más méritos. He recibido felicitaciones, placas y diplomas, pero eso carece de importancia. Lo más importante para mí fue el premio que gané en la tercera edición organizada por la Fundación FRAX “Miquel Llinares Barceló”, sobre investigación histórica-marítima, por el trabajo “Juan Bautista Pérez, el corsario de Benidorm que escoltó al Santo Cáliz” .
P: ¿Cómo has visto la integración de todas aquellas personas que han venido a Benidorm en busca de trabajo en estos cincuenta últimos años?
R: Excelente. Empezando por mi familia: mi padre, de Cuenca, conoció a mi madre, de Benissa (sobrina de la mujer de Pedro Zaragoza), cuando estaba destinado en Calpe. Otra vinculación familiar es el matrimonio de mi tío, Bienvenido Evangelio, funcionario municipal, casado con una benidormense. Y no olvidemos otra muestra de nuestro arraigo en Benidorm: mi abuelo Matías Luz adquirió en su día lo que es la actual Farmacia Luz, mantenida más tarde por mi tío Rafael y hoy día por sus hijos. De igual manera, la mayoría de los inmigrantes nacionales se han integrado perfectamente con los naturales de Benidorm, ciudad abierta, hospitalaria y cosmopolita.
R: ¿Qué crees que le falta a Benidorm para que sea una ciudad ideal, tanto en lo cultural, como en lo deportivo, como en lo urbanístico, etc.? ¿O qué le sobra?
R: Benidorm ha crecido muy deprisa; por eso pienso que no se puede pedir más. Debemos adquirir conciencia de lo que somos, que es algo más que sol y playas. Benidorm posee grandes valores históricos que hay que promover y desarrollar; quizá no haya museos (bueno, el centro Boca de Calvari para exposiciones itinerantes, y L’hort de Colón para visitas teatralizadas y otras actividades, por ejemplo), pero no nos falta patrimonio antiguo que exhibir, por ejemplo Tossal de La Cala, La Torre de les Caletes…. Benidorm posee capacidad para llenar todo un museo con vestigios del pasado, o de tipo folklórico (herramientas del campo, vestimenta, etc.) como tienen otros pueblos más pequeños. Algún día lo veremos, sin duda alguna.

P: Pues esto ha sido todo. Gracias por tus palabras, César. Nuestros lectores las agradecerán.
R: Gracias a ti, Manuel.
Debe estar conectado para enviar un comentario.