Manuel Sánchez presenta su último libro «Una sonrisa en el infierno»

El pasado martes, el escritor Manuel Sánchez Pérez presentó su última novela titulada «Una sonrisa en el infierno» en BOM Radio.

El autor explicó al locutor toda clase de detalles y sobre todo el proceso creativo de esta obra.

Explicó entre otros detalles los motivos que lo llevaron a escribirla

Entre otras cosas dijo que:

Cuando uno se embarca en un proyecto de la envergadura de esta novela tiene que tener unas razones muy fuertes para ello, piensen que escribir una obra como esta significa ponerse a escribir en el ordenador varias horas diarias durante muchos meses. Y que él tenía esas razones:

Fue a raíz de leer un artículo en el que se describía LA DESBANDÁ, un episodio ocurrido al poco del estallido de la guerra civil española, concretamente en febrero de 1937. Y que cuando acabó la lectura se dijo que tenía que aportar su granito de arena para que aquel terrible hecho fuera conocido por la mayor cantidad de gente posible.

Contó que unas semanas antes de aquel hecho el general Queipo de Llano había ordenado la gran ofensiva de las tropas rebeldes para tomar la ciudad de Málaga.

Este general envió una descomunal tropa formada por el ejército sublevado apoyado por los camisas negras italianos y por los regulares marroquíes lo cuales consiguieron, en pocos días, derrotar las débiles defensas de las ciudades alrededor de la capital de Málaga.

La capital malagueña se convirtió en una isla republicana totalmente rodeada por territorios en manos de las tropas rebeldes la cual se llenó de refugiados que venían huyendo del horror de los fusilamientos que se producían en la toma de cada localidad.

La capital estaba defendida por el ejército de la república apoyado por miles de milicianos aportados por el partido comunista mal armados y peor entrenados. Tras los primero ataques de los nacionales, en Málaga cundió el pánico. Temían quedarse sitiados y el coronel José Villalba Rubio, al mando de las tropas republicanas, dando por perdida la ciudad, ordenó la evacuación a través de la única vía que los franquistas no habían cortado que fue la carretera de Almería, carretera cuyo control no preocupaba a los mandos franquistas porque estaba cortada en Motril debido a unas lluvias, lo que impediría que los republicanos recibieran refuerzos por esa vía, la cual se convirtió en la única vía de escape.

El temor a las represalias del ejército franquista hizo cundir el pánico entre civiles y milicianos que, en verdadera desbandada se lanzaron a la carretera de Almería  con la intención de refugiarse en dicha ciudad. Ellos temían que, al entrar en Málaga el ejército rebelde, se produjeran los miles de fusilamientos de civiles y militares que se habían producido en varias ciudades andaluzas ordenados por Queipo de Llano tras la toma de dichas ciudades.

La carretera de Almería se inundó de miles y miles de hombres, mujeres y niños con sus burros, sus mulos y sus cabras, produciéndose el mayor éxodo de civiles de toda la guerra.

Pero…

La carretera Málaga-Almería se convirtió en una trampa mortal.

La aviación italiana  se dedicó a ametrallarlos indiscriminadamente durante varios días.

Además los refugiados no solo fueron ametrallados por la aviación italiana, porque a los disparos desde el aire se sumaron los bombardeos desde los buques de guerra ¡españoles! Canarias, Baleares y Almirante Cervera que también dispararon sus baterías contra la indefensa población.

Los refugiados cayeron como moscas en una encerrona mortal de la que les era imposible salir. No podían regresar por temor a los fusilamientos, no podían huir por la izquierda pues lo impedía el monte ni por la derecha en donde estaba el mar; solo quedaba la opción de huir hacia delante mientras la aviación italiana y los barcos españoles los masacraban con sus bombas.

El brutal general Queipo de Llano, el 9 de febrero del 37, en una de sus alocuciones desde radio Sevilla se jactaba así de aquella brutal matanza:

—“Una parte de nuestra aviación me comunica que grandes masas huyen a todo correr hacia Motril. Para acompañarles y hacerles correr más aprisa, les hemos enviado a nuestra aviación para bombardearlos”.

La lectura de este episodio fue una motivación más que suficiente para embarcarse en aquel proyecto.

El autor introduce sus personajes de ficción en ese maremágnum de sangre y muerte yo he introducido a algunos de mis personajes de ficción para que formen parte de esa terrible historia y le den un toque humano a aquella salvajada. Según don Manuel cree que colocar sus personajes con nombre y apellidos en esa situación, acerca la historia al lector y, aunque sean de ficción, hará que el lector empatice con ellos.

El título de la obra UNA SONRISA EN EL INFIERNO procede de una de las escenas que se describen en ese capítulo.

LA NOVELA no es un tratado sobre nuestra Guerra Civil, realmente la novela es una historia de amor que tiene como trasfondo la guerra civil. A sus personajes se les añade a los problemas de sus relaciones personales las terribles consecuencias de la guerra.

SINOPSIS

En los meses previos al estallido de la Guerra Civil Española, Cayetano Alba se casa con Carmen Cartagena, la exnovia de su hermano José, quien se había visto obligado a casarse con la sobrina del cura al dejarla embarazada.

La vida de ambos matrimonios se ve trastocada por el estallido de la guerra, al ser ambos hermanos movilizados para  que se incorporen al Ejército Popular Republicano.

Cayetano cumple con su obligación de defender a la republica del golpe de estado perpetrado por una serie de militares rebeldes, mientras que su hermano huye del tren que los llevaba al cuartel y se esconde en su propia casa para no tener que ir  a luchar.

Un piquete de anarquistas va en busca de José a su propia casa para detenerlo y fusilarlo por prófugo. Carmen, se enfrenta con ellos y, con la amenaza de las represalias que puede tomar su marido al regreso de la guerra, logra disuadirlos.

El cabecilla es asesinado el mismo día en que Cayetano llega a casa de permiso y el hermano del anarquista lo acusa del crimen.

Carmen se queda embarazada y su suegra la acusa de haberle sido infiel a su hijo porque, según ella, Cayetano es estéril.

A partir de ese momento la vida de Carmen se transforma en un verdadero calvario por su mala conciencia: el hijo que espera podía ser la consecuencia del pequeño desliz que tuvo con su cuñado o la consecuencia del ataque que sufrió a manos del hermano del anarquista asesinado.

Al poco de nacer su hija, Cayetano se entera de aquel error que tuvo Carmen y, lleno de rabia, la abandona.

Tras la victoria de los franquistas, Cayetano huye a Francia para tratar de salvar su vida.

Al poco de acabar la guerra, Carmen es detenida y condenada a muerte por “roja”.